jueves, enero 07, 2010

Muñoz Molina: calentón, calentón

Naranjas de la China (Popular, por supuesto). Porque yo quería hablar de lo que anticipé en mi anterior post pero como creo que la actualidad manda, pego una larga cambiada (no me gustan los toros, pero su jerga es muy útil).

Escribió hace unos días un estupendo artículo Juan Carlos Rodríguez Ibarra en El País a propósito de los derechos de autor, usando para ello una serie de ejemplos para, cuando menos, que creo era lo que el artículo pretendía, no negar la propiedad intelectual, pero sí cuestionar seriamente la forma en que se cobra por ella en la actualidad y el anacronismo de algunos conceptos. Al escritor Antonio Muñoz Molina le ha faltado tiempo para escribir una réplica en el mismo sitio. El autor jiennense de "La noche de los tiempos" lo tiene fácil para pedir hueco: tiene artículo semanal en el suplemento Babelia. Es un puro calentón lo que ha tenido el hombre. He leído al completo ambos textos, pero les rescato el último párrafo de la réplica: "No hay nada valioso que no sea fruto del trabajo de alguien. El señor Rodríguez Ibarra duda de que el derecho a la propiedad intelectual sea de izquierdas. Cabría preguntarle si, como socialista, considera que el trabajo merece o no ser remunerado con justicia". Ibarra dijo que "la propiedad intelectual es discutible e incluso se puede negar desde una concepción de izquierdas". Cuando he visto eso, o sea lo de hoy, he pensado, ¿a qué me recuerda? Y me ha venido a la memoria el debate que tiene planteado Fernando Berlín para la revista Quo, llamado "Internet Opina: ¿Estás a favor de la Ley Sinde?" (pueden verlo aquí y comentar). En contra de la Disposición Final de la LSE tenemos la opinión de Mario Tascón (Lainformacion.com) y a favor al senador socialista (eso dice) Félix Lavilla (su blog es un ejemplo habitual de pura demagogia, como su último post por ejemplo). El caso es que Lavilla, en el texto para Quo, casi al final, dice: "La industria cultural genera beneficio y, por extensión, a los trabajadores y a la izquierda". La "industria cultural" no sé de quién es, pero pienso que la Cultura, con mayúscula, es de todos. ¿O me va a decir que sólo pertenece a quién a él le parezca bien? Ésa es la frase que me vino cuando vi la de Muñoz Molina. Porque aunque no afirme directamente que la cultura sea de izquierdas, al criticar que el presidente extremeño dude de ello, infiero que el escritor piensa lo contrario.

Con todo, ésa no es la mayor barbaridad que suelta Muñoz Molina. Resulta que, como bien expone Rodríguez Ibarra, a un arquitecto no se le paga cada vez que entramos en un edificio que sea obra suya, ni a un escultor cada vez que vemos una estatua hecha por él, ni al que hizo el banco donde nos sentamos cada vez que queremos descansar. Cobró en su momento por la obra, que normalmente es un encargo, y ya no volvió a cobrar más por lo mismo. Como por ejemplo el gran Miguel Ángel, ya que la gran mayoría de sus trabajos fueron por encargo.

Pues, suelta el señor académico de la Lengua: "Por sentarse en el banco, porque haya una estatua hacia la que mirar y por tener un pavimento adecuado para que puedan caminar por él sin peligro las personas jubiladas o no, y para que exista una policía que, en caso de que un escéptico sobre los derechos de propiedad quisiera robarle con malos modos al señor Rodríguez Ibarra sus dos kilos de naranjas, persiga al delincuente" (compara a Ibarra con un ladrón de naranjas). Y sigue: "Los bancos, las estatuas, los parques, la seguridad, no son bienes gratuitos. Son tan caros de mantener como todo lo que damos por supuesto sin reflexionar sobre su valor, como la sanidad pública o la educación pública; y como la clase política a la que pertenece el señor Rodríguez Ibarra". El ex político habla, sí, de bancos, estatuas y parques, pero no de seguridad, una de las cosas por las que todos pagamos encantados porque es nuestra obligación y que queremos que funcione de forma óptima. Muñoz Molina, pues, mezcla churras con merinas. Y qué ejemplo tan inoportuno el del académico de hablar de policía y derechos de propiedad en la misma frase, cuando el Ministerio de Cultura sabemos que quiere crear una "policía cultural" para Internet.

Voy acabando. Y es que unos cuatro párrafos antes, dice Muñoz Molina: "A mí, por ejemplo, me gustaría ser tan selectivo en mis gastos ciudadanos como el señor Rodríguez Ibarra lo quiere ser en sus compras de fruta o de canciones. Me gustaría no pagar con mis impuestos, indiscriminadamente, a toda la innumerable casta de los políticos españoles, retirados y en activo, sino tan sólo a aquellos que me parecen honrados, o que no practican la más barata demagogia. Modestamente, sin que nadie me haya pedido permiso, contribuyo a la pensión del señor Rodríguez Ibarra (...)". Demagogia es lo que practica usted, señor mío. La pensión de estos señores hay que pagarla. Como sí es cierto que los ex presidente de gobierno o ex ministros sí cobran un dinero vitalicio aunque haga años que dejaron el cargo, el caso más evidente que le puedo poner es el de los alcaldes. No cobran nada por la condición de ex alcalde, tienen que volver a donde estaban para poder seguir cotizando. Igual con una pensioncita dejarían de delinquir tanto cuando están en el cargo, quién sabe. Supongo, una vez conocida la opinión del señor Muñoz Molina, que no dejará que ninguno de sus libros pase a los catálogos de librería digital que pueda hacer su editorial, no vaya a ser que pasen de e-book a e-book sin él ver un céntimo. Pero con columnas incendiarias como ésta es como sí puede lograr que haya menos gente con ganas de leerle. Yo mismo, por ejemplo.

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