Esto ya no se lleva
Hace tiempo que en este blog no me apetece hablar de política. Está la cosa tan mal que prefiero no tener la cabeza como un bombo: viendo las noticias solo logra uno deprimirse. Así que vamos con algo quizá un tanto frívolo: el modelo de galán que vendía el Hollywood clásico y el que se estila ahora. Ejemplos del protagonista de película romántica a la vieja usanza hay unos cuantos, y solo citaré algunos. Así que perdonen las ausencias. Digamos que para mí responden a un esquema básico. Son por lo general buenas personas, con sus blancos, negros y grises, o incluso pobres diablos, pero responden a una constante: cuando la mujer protagonista se cruza en sus vidas, se mantienen fieles a ella contra viento y marea. Soportan todo tipo de vicisitudes, ya sea por defender a su amada, ya sea porque la susodicha les mete a ellos en una montaña de problemas. Incluso el vagabundo que incorporaba Charles Chaplin, que nunca tenía suerte en amores, responde en parte a este modelo. O, salvando las...