viernes, julio 02, 2010

Dos Zapateradas para hoy

La primera, lo de que el Gobierno suprimirá en torno a 10.600 puestos de trabajo en la Administración General del Estado de aquí al 2013, con lo que pretenden ahorrar, nada, pecata minuta, 250 millones de euros. Lo que se gastó el Madrid en fichajes el año pasado. No es la solución. Los países avanzados de nuestro entorno tienen más funcionarios que nosotros, eso sí, sobre todo en sectores clave como sanidad y educación. Por ejemplo, mientras que en España (2008) el porcentaje de personas adultas que son empresarios y autónomos es mayor (10,64%) que el promedio de la UE-15 (9,78%), el porcentaje de personas adultas que trabajan para el sector público es sólo el 9%, uno de los más bajos de la UE-15 (cuyo promedio es el 16%). En los países escandinavos es el 26% para Dinamarca, el 22% para Suecia y el 19% para Finlandia, estando estos entre los países cuya economía es más eficiente y emprendedora en la OCDE (Vicenç Navarro, 25-06-2009). O que España es el país de la UE-15 con el número más bajo de empleo público (6,5 empleos públicos por 100 habitantes, muy inferior a los 14 de Suecia, 10 de Francia, 17 de Dinamarca y 12 de Finlandia, todos ellos países de gran eficiencia y competencia económica). La creación de empleo público en España reduciría el desempleo y facilitaría la recuperación económica (op. cit. 01-04-2010).

También que dos millones y medio de personas trabajan en España en el sector público, una cifra muy baja en comparación con los países nórdicos: porcentaje de empleo público en países más avanzados y referentes en el modelo escandinavo del bienestar, como Dinamarca, con un 25,7%, Suecia con un 21,1% y Finlandia con un 18,9%. En Público, Carolina Martín, 16-05-2010: "Según los datos del Observatorio Social de España, por cada 100 habitantes, hay 6,5 empleados públicos. Una cifra muy alejada de los 17 de Dinamarca o de los 14 de Suecia. Para el catedrático de Ciencia Política Manuel Villoria, decir si la proporción es la adecuada "depende de los servicios públicos y del Estado de Bienestar que queramos tener. Si queremos un sistema como el nórdico, la población que trabaja en lo público debería aumentar hasta el 21%. Si preferimos uno más próximo al modelo japonés o el de Estados Unidos, ya estaríamos sobredimensionados". "Otra cuestión es la distribución entre administraciones y áreas. Villoria distingue entre aquellas que están "infradotadas y las sobredotadas" de personal. En el primer grupo estarían la sanitaria y la educativa. Esta última es fundamental "si se quiere mejorar los índices de calidad de la educación", que es una inversión de futuro. El 24,4% de los empleados públicos se dedicaban a labores educativas en julio de 2009. Y en el segundo grupo, las áreas superdotadas, estarían los funcionarios que desarrollan tareas burocráticas. En este apartado, critica "las estructuras clientelares de la administración local y autonómica que ha generado miles de eventuales y empleados de baja cualificación que están por razones partidistas".

Algunos temores y certezas: a la Iglesia Católica se le dan 6.000 millones al año. Moncloa tiene cerca de 600 asesores. Menos servicios públicos, más privatizaciones. Adelgazar la Función Pública significa dar carta blanca a una peor atención al ciudadano, a la privatización de servicios y eso implica ir hacía la ruptura del estado de bienestar; si se privatizan la educación, la sanidad, etc, vamos hacía un estado anglosajón, donde el ciudadano sin recursos queda desprotegido. Y si no estamos de acuerdo con las medidas neoliberales, va el presidente de la Comisión Europea y amenaza con la posible implantación de dictaduras militares en España, Portugal o Grecia. Suprimamos el sector público y luego preguntémonos por qué países como Dinamarca o Suecia tienen a una de cada cuatro personas con empleo trabajando para el sector público (un 25% de la población ocupada trabaja en ello) mientras que nosotros no llegamos al 9%.

La otra barrabasada es la aprobación y presentación en Consejo de Ministros de la "Estrategia Estatal de Innovación" que tiene como objetivo "situar el desarrollo tecnológico y la innovación como eje fundamental en el cambio de modelo productivo en España, así como acelerar la recuperación económica", y colocar a España como novena potencia científica del mundo. Porque oigan, ¿entonces dónde se ha quedado la LES?