viernes, noviembre 09, 2012

El modelo de mujer

Titulares:

"La obsesión por la delgadez podría cambiar si la publicidad utilizara más modelos de talla grande" (link

"Los peligros de querer ser como una modelo de pasarela" (link)

Y luego nos encontramos con que los informativos de televisión todos los años sacan imágenes de desfiles como el de Victoria's Secret con total alegría y despreocupación.

¿Qué modelo de mujer se nos está vendiendo? Veamos las repercusiones de los "sacrificios" a que obliga ser modelo de pasarela:

Galería (que quizá no debió publicarse): link

"Así se prepararon los ángeles de Victoria's Secret para el desfile" (link) Tres cuartos de lo mismo.

"El ángel hambriento de Victoria's Secret", y en un destacado "El año pasado, Adriana Lima explicó que en los 9 días previos no tomaba sólidos" (link)

Creo que los medios no hacen suficiente para cambiar esto. Para empezar, deberían dejar de sacar imágenes de estos desfiles, porque además, si uno lo piensa bien, no son noticia, sino publicidad.

Esta mañana vi en La Sexta 3 el microespacio "La escena más difícil", con Dustin Hoffman. En su caso, relataba las conclusiones a las que llegó tras el rodaje de "Tootsie", en la cual se hace pasar por una mujer para obtener un trabajo. Por cierto, una gran película que recomiendo ver siempre que se pueda. Dice que se dio cuenta de lo injusto que había sido hasta entonces con las mujeres, a las que solo apreciaba por su físico, y que de haber sido él mujer, hubiera sido una mujer interesante, pero no atractiva, de modo que ningún hombre se habría fijado en ella. Que hay mujeres inteligentes y divertidas pero en las que no se repara por no tener suficiente atractivo físico. En definitiva: no solo prestamos demasiada atención al aspecto físico de las mujeres, sino, en determinados casos, a un determinado canon de belleza que puede ser todo menos saludable, y nada recomendable.

martes, noviembre 06, 2012

El País

Quien más, quien menos, estudiando la carrera de Periodismo, ha pensado alguna vez en trabajar en El País. Eso fue antes de la muerte de Jesús de Polanco. Desde entonces, con Juan Luis Cebrián acumulando cada vez más cuota de poder, una serie de erróneas y erráticas decisiones empresariales, como inversiones en América para darle al grupo Prisa una dimensión más internacional, han ido laminando al periódico. Esto decía de Cebrián, hace poco, la escritora y columnista Maruja Torres: "Perdió 5.000 millones de euros jugando al capitalismo de casino, comprando radios en Miami y teles latinoamericanas que no valían nada".  Habiendo afrontado una reducción de plantilla hace no tanto, ahora se anuncia otro ERE que pretende poner en la calle a 149 profesionales. A la par se han ido tomando otras decisiones como la reducción del espacio que se dedica a algunos cuadernillos regionales, lo que implica una merma en la calidad del producto que se ofrece a los lectores. Dos firmas históricas de El País, hace unos días Enric González, y ayer mismo Santos Juliá (ver última frase de su presentación), han anunciado su marcha voluntaria del periódico, el último tras serle censurada una columna en donde justamente se hacía eco de la marcha de González. Se han encontrado con que El País ya no es el espacio de libertad en el que les gustaba trabajar. El nuevo episodio es una huelga de los trabajadores del medio durante tres días: hoy, mañana y pasado, después de una fallida reunión de tres horas con la empresa. Asistimos al hundimiento, provocado por los mismos que llevan el timón, de una de las instituciones periodísticas más carismáticas de la España contemporánea.

Para más información pueden visitar el blog del Comité de Empresa de El País.