domingo, octubre 30, 2005

Hay que tener la boquita cerrada




















Guti, el burro, en Onda Cero, tras el partido de ayer: "Esta victoria nos viene muy bien y yo, especialmente, se la dedico a Arrigo Sacchi y Alfredo Di Stéfano". Después fue obligado a matizar sus declaraciones, pero el daño y la irreverencia ya estaban hechos. El niñato no aprende. Ésta fue su respuesta a las palabras que durante la semana efectuaron el director de fútbol y el presidente de Honor tras la desastrosa derrota ante el Deportivo. Di Stéfano aseguró que hay que "meter la pierna, ayudar al compañero, jugarse el tipo, seguir adelante y poner la salsa del fútbol". Y Arrigo Sacchi, en un viaje a Italia, declaró que con esta imagen "no podríamos competir en Champions con el Milán o la Juventus".

Juanma Trueba, en AS: "A Guti, ese pase de gol (en el segundo gol) le debió parecer mucho, porque se abrazó con Luxemburgo y una vez terminado el partido dedicó la victoria a Di Stéfano y Sacchi, se supone que como irónica respuesta a las críticas de ambos después de la derrota contra el Deportivo.

No podía imaginar que la jactancia pudiera ser tan irrespetuosa. El exabrupto de Guti, luego matizado, se dirigió nada menos que contra el presidente de honor y el director de fútbol. Y si la falta es grave en el caso de Sacchi, que es un superior aunque parezca un feliz jubilado, resulta intolerable en el caso de Di Stéfano, cuyo nombre no debería ser pronunciado en vano.

Guti, que cumplirá mañana 29 años, no puede seguir comportándose como un adolescente inmaduro. Continúa sembrando dudas sobre su capacidad para aprovechar las oportunidades que se le ofrecen, y no me refiero tanto a las deportivas como a las emotivas. Con la misma facilidad que se gana adeptos, los espanta.

La victoria no da para más alegría que la que proporciona la misión cumplida sin brillantez, el puño y la boca deberían estar cerrados, que nada se ha logrado todavía."

Tomás Roncero, en AS: "Todos captaron el mensaje (de Di Stéfano) menos Guti, que ayer se atrevió a despreciar a un tipo que sólo calzándose las botas hizo por el Madrid diez veces más que él. Guti se cree Nick Nolte en ‘Hombre rico, hombre pobre’, pero nadie le ha dicho que ningunear a Di Stéfano es como oficiar una misa negra en el Bernabéu. Un segundo capitán que escupe contra la historia. Así nos va".

Tampoco hizo tanto como para poder pavonearse del modo en que lo hizo, ya que sus últimas actuaciones como titular están siendo discretas, y su asistencia del segundo gol no es nada decisivo, porque el equipo ya ganaba. Y ni su enésima crisis matrimonial es motivo para desahogarse contra el mejor jugador de la historia del club y contra el técnico que revolucionó el fútbol italiano y europeo a finales de los 80. Así que merecidas son las orejas de burro con que antaño se castigaba al alumno más díscolo o ignorante de la clase.