miércoles, noviembre 11, 2009

Quitándose de encima el incordio

O la mosca cojonera, vaya, que no lo quería poner en el título por si acaso, que hay mucho meapilas susceptible suelto por ahí. En fin, el caso es que Enric González no era sólo uno de los columnistas más seguidos de El País -según algunos, el columnista estrella- sino que, además, muchas veces sus artículos contenían cargas de profundidad que podían entenderse como dirigidas contra la propia empresa que le paga, y contra su modelo de negocio y de concebir el periodismo. Ahora dejará de ser una molestia porque dice que le han ofrecido volver a su antigua ocupación de tantos años, en Roma, Londres y Nueva York, la de corresponsal, y será en un sitio tan tranquilo como Jerusalén. Él mismo le dedica unas líneas al asunto por deferencia con quien le pueda leer y recuerda lo que ya ha dicho otras veces (como después de que le censuraran), a saber: "no hay que preocuparse si desaparece del periódico alguna opinión, porque cada uno tiene ya la suya".

Pero Enric González tiene quien hable de él: Javier Pérez de Albéniz (El Descodificador) y nada más y nada menos que Arcadi Espada.

He escrito varios posts sobre él o mencionándolo desde aquel artículo que le censurasen allá por el 30 de abril. Son los siguientes:

http://decotaku.blogspot.com/2009/10/entrevista-enric-gonzalez-en-caspatv.html

http://decotaku.blogspot.com/2009/10/cada-vez-menos-prisa.html
http://decotaku.blogspot.com/2009/09/un-poco-de-lectura.html
http://decotaku.blogspot.com/2009/09/echarse-al-monte.html
http://decotaku.blogspot.com/2009/05/el-pais-y-el-lado-oscuro.html
http://decotaku.blogspot.com/2009/05/enric-gonzalez-y-la-ceguera-de-la.html
http://decotaku.blogspot.com/2009/05/ii-la-crisis-del-grupo-prisa-vuelve.html
http://decotaku.blogspot.com/2009/05/la-caida-deprisa-deprisa.html
http://decotaku.blogspot.com/2009/05/escribo-de-lo-que-quiero-gripe-y-1-de.html

Pues nada, le seguiremos leyendo hasta fin de mes en su columna, y a partir de enero desde la ciudad de las tres religiones, aunque se vaya a dedicar a la actualidad pura y dura. Qué remedio. Por lo menos no acaba como Rafael Reig...

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