sábado, noviembre 28, 2009

Cataluña

La prensa de Madrid (que se da en llamar "prensa nacional o estatal" aunque haya medios como La Vanguardia que también son accesibles en todo el territorio) ha reaccionado con mayor o menor virulencia al editorial conjunto por "La dignidad de Cataluña" y en defensa del Estatut y del autogobierno, aparecido en una docena de rotativos catalanes el jueves. La ofensiva procede de la caverna política y sobre todo de la caverna mediática, mientras que crece el apoyo al texto fuera de estos ámbitos. Lo más chocante que me he encontrado en la reacción madrileña al editorial conjunto, es nada más y nada menos que lo dicho por la FAPE, de boca de su presidenta, Magis Iglesias: que se trata de "una iniciativa insólita" que busca "convertir a los medios de comunicación en agentes de la política". Yo le diría, y le diré a la señora presidenta, que mejor haría en dejar de ir a tertulias televisivas o radiofónicas, y se dedicara a procurar a sus afiliados unas condiciones laborales y salariales dignas, y que no estuvieran pagando la crisis con sus puestos de trabajo. Eso sí, ya se podrían poder de acuerdo los periódicos en pedir un acuerdo para la Cumbre contra el Cambio Climático de Copenhague, que nos hace más falta. Igual es que a los periódicos y sus dueños les preocupa más el bolsillo. Ah, uno de los doce diarios firmantes, El Punt, acaba de adquirir a otro, el Avui.

Yo no creo que peligre la dignidad de Cataluña por la constitucionalidad o no del texto estatutario. Sí creo que lo hace por temas como el caso Palau/Millet o la corrupción en Santa Coloma, la degradación de Barcelona o la imagen pública que dan varios de sus gobernantes. El pueblo catalán, según yo lo veo, siempre ha sido muy digno. Los que de un tiempo a esta parte no lo son, son sus políticos. Y que cuando no fue a votar ni la mitad del censo (49,4%), o menos, el 48,85% según la web oficial, ahora defiendan el texto incluso quienes pidieron el voto en contra, como ERC, pues es cuando menos curioso. Eso sin restarle al editorial consensuado la parte que tiene de razón, que es mucha: la actual composición del Tribunal Constitucional lo invalida para tomar ninguna decisión, junto al hecho de que lleven tres años deliberando: uno de sus miembros está recusado; otro, fallecido, y cuatro de ellos han visto vencido su plazo máximo de permanencia en el mismo. Ahora resulta que Zapatero le va a proponer a Rajoy desbloquear su renovación. El problema viene desde la misma cadena de mando: en lugar de estar el TC al final, después del paso del texto por los parlamentos autonómico y nacional, debería de estar al principio, y así nos hubiéramos evitado este bochorno y el del 'Plan Ibarretxe'. La actitud del TC, sin duda, sí que es humillante e irrespetuosa para con Cataluña. Si estos señores y señoras togados no son capaces de tomar una decisión tras tanto tiempo, quizá debieran de irse a sus casas. Reivindicaciones de soberanía al margen, los catalanes no se merecen esta tomadura de pelo. Y, como antes, me refiero a la ciudadanía, no a la clase política, que es igual de mala que la del resto de España.

Ahora se ha entablado una polémica acerca de quién elaboró o inspiró el editorial conjunto. La Cadena SER dice que lo impulsó el PSC porque el director de El Periódico es el hermano del conseller de Obras Públicas; éste lo ha negado. Tanto El Mundo como La Razón coinciden en que la idea parte del ya referido responsable de El Periódico y del de La Vanguardia. Pero, ¿no será que quieren que miremos el dedo en lugar de la luna? ¿Qué es importante, quién lo hizo o lo que dice? Cortina de humo lanzada por la SER, pues, y alegremente recogida por los medios conservadores. Escriben que Carles Francino mostró en antena su disgusto porque a Radio Barcelona no se le hiciera partícipe de la iniciativa. De ser cierto, la actitud de Francino sería patética, ya que al parecer las tres cadenas de emisoras que se adhirieron al editorial lo hicieron por propia iniciativa, motu proprio, sin que nadie se lo dijera, cosa que perfectamente podría haber hecho por tanto Radio Barcelona si hubiese querido.

¿El editorial pretende presionar al TC, dicen? Pues que no se quejen los periódicos de Madrid, que hacen lo mismo todos los días con el Gobierno. Por ejemplo El País, con su ofensiva en los días previos a la aprobación urgente de la TDT de pago.

Como he dicho, ni la mitad de los catalanes votó su estatuto en 2006, pero es que lo de Andalucía un año más tarde fue peor: votó el 36,28% del censo y se abstuvo nada menos que el 63,72%. ¿Eran necesarias estas reformas? ¿O por lo menos reclamadas? Para mí fue una invención de los políticos para, ante todo, mejorar su financiación y el aumento de transferencias: era la petición inicial de Cataluña, y en Andalucía se reclamaba la deuda histórica, que por cierto aún no se ha abonado en su totalidad. Zapatero hizo muchas promesas y no está pudiendo cumplir casi ninguna: no sólo le encaja la definición de "optimista antropológico", también la etiqueta de "gran improvisador". Tanto conejo, que la chistera ya está seca.

En cuanto a si el Estatut es inconstitucional, o pretende una reforma encubierta de la Constitución, y que entonces lo que habría que reformar es la Constitución... Prueben ustedes a poner de acuerdo a PSOE y PP: ni siquiera son capaces de llegar a un acuerdo para reformar aspectos tales como la igualdad de acceso a la Corona -dado que tenemos monarquía-, la mención a las Comunidades Autónomas o la referencia a la Unión Europea. ¿Cómo lo van a estar para, por ejemplo, las competencias, las funciones del Senado o la circunscripción electoral? Eso sería como soñar despierto o no pensar que estamos en España, donde los dos grandes partidos se ponen zancadillas para impedir las debidas reformas con tal de que no beneficien al contrario.

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