domingo, junio 21, 2009

Garoña y el PSOE: lo que diga el jefe

Como Zapatero ha decidido que hay que cerrar la central nuclear de Garoña pasando por encima de cualquier premisa técnica, ya está circulando por todas las instancias del PSOE un argumentario con las razones a favor del cierre, resaltando en negrita, para destacar en las comparecencias mediáticas, que fue inaugurada por Franco. ¿Y quién querían que fuera, el ratoncito Pérez? Hay dos textos, en el primero se daban como ciertas las incorrecciones que Zapatero soltó sobre la energía nuclear durante su entrevista del miércoles en Las Mañanas de Cuatro, rebatidas ipso facto por Nuclenor, y en el segundo se han corregido.

Público saca hoy una encuesta según la cual los consultados opinan que no se deben construir más centrales nucleares, pero que sí hay que mantener abierta Garoña, la tesis que defiende el Consejo de Seguridad Nuclear. En el mismo periódico, el secretario federal de Medio Ambiente del PSOE, un tal Hugo Morán, suelta la perla del día: "si Obama estuviera en España, también cerraría Garoña". Pues no, caballerete, la mantendría abierta, ya que de hecho acaba de firmar la continuidad hasta los 60 años de una central, Oyster Creek, igualita a Garoña, y así con otras ocho. Aparte, ¿qué hace el PSOE tomando todo el tiempo como referencia lo que hace Obama? ¿No tienen ideas propias? Puestos a copiarle, ¿por qué no le cogen su idea de aumentar la fabricación de coches ecológicos?

Morán es el responsable del segundo modelo de argumentario que se ha empezado a distribuir entre los cargos socialistas para justificar el cierre. Y todo por el capricho de un irresponsable.

Moncloa no desmiente que Garoña pudiera convertirse en cementerio nuclear, toda vez que nadie quiere albergar el almacén ATC de residuos que se quiere construir hace años. Pero a la vez Industria dice que no habrá un ATC en 2012 como estaba previsto. A ver si se aclaran.

Mientras la consigna ya parece ser la de cerrar Garoña "porque lo dice el jefe", a riesgo de encontrarse con una denuncia, el ministro de Industria parece que intentará hasta el último momento evitarlo. Una tercera vía: seis años. Recordemos que Sebastián, que se supone amigo personal de Zapatero, más que un político, sigue siendo un profesor universitario. Si sigue mostrando unas tesis tan radicalmente distintas a las del Presidente -el PP va a intentar sacar tajada de esas contradicciones-, no descarto que acaben enseñándole la puerta de salida.

Ahora va El País y dice que la estrategia del PP pasa por "anestesiar" a los votantes del PSOE y que éstos no vayan a votar. Tranquilos, de desencantar a su masa social ya se encargan los propios dirigentes socialistas, sin ayuda.

Mientras, si esta semana hubo una concentración para pedir que la central se mantenga abierta, está previsto que la semana entrante se celebre otra de signo contrario.

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