sábado, octubre 24, 2009

Barajas: inmigrantes "go home"

Un ciudadano ha escrito tres actualizaciones en su blog acerca de la odisea de trámites burocráticos por los que tuvo que pasar para que pudieran venir a España dos mujeres venezolanas, una la madre de su novia y otra una amiga suya, ambas con edades sobre los 60 años. Tras más de 13 horas en Barajas, no pudo verlas: se quedaron en "inadmitidos" y acabaron por ser devueltas a Venezuela veinticuatro horas después de su llegada. Eso fue el tres de octubre, el mismo día que Rodríguez Zapatero, para defender la candidatura olímpica de Madrid, decía en Copenhague: "Es también la candidatura de un país europeo. De un país que se siente profundamente europeo, al tiempo que mediterráneo y latinoamericano". Como decía esta persona: "Resultaba irónico -por ser suave en el calificativo- que el presidente del gobierno español apelara al sentimiento latinoamericano de nuestro país mientras decenas de ciudadanos procedentes de países de Latinoamérica son diariamente “inadmitidos” para su entrada en territorio español y devueltos a su origen, muchos de ellos de manera arbitraria y caprichosa, sin justificación legal suficiente para negarles el paso por la frontera". Cuenta cómo tramitar una "carta de invitación" resultó imposible por su complejidad, por ejemplo.

Los posts son: "El día en que sentí vergüenza de ser español" (6 de octubre), "Carta de Invitación para Extranjeros: un laberinto para hacerte desistir de invitar a nadie" (12 de octubre, Día de la "Fiesta" Nacional) y el último, "Inadmitidos en Barajas: una pesadilla para el turismo latinoamericano (y sus anfitriones españoles)" (14 de octubre).

Hoy precisamente el diario Público lleva este rechazo de inmigrantes latinoamericanos en Barajas a su portada, dedicándole dos páginas (que han tardado demasiado en subir a la edición digital). Argentina y, precisamente, Venezuela, ya se han quejado de manera formal al Gobierno español por el alto número de inadmitidos. Las embajadas de Brasil, Chile, Uruguay y Bolivia transmiten su malestar. Se trata de países cuyos nacionales no necesitan un visado para entrar en el país y que están viendo endurecidas las condiciones para venir como simples turistas. El rotativo recoge la experiencia de una mujer venezolana cuya hermana pasó, al igual que el caso relatado en el blog, un día entero retenida en Barajas hasta que fue enviada de vuelta a su país. Relata que la interrogaron ¡cuatro veces! y que se sentía intimidada por la discriminatoria manera en que le hablaban, como si fuera una delincuente. Otra parte del reportaje se dedica precisamente a las trabas que ponen las autoridades españolas a la hora de conseguir una carta de invitación, que supone más gastos, retrasos y pérdida de tiempo. Por lo visto, "mujeres desempleadas, niños y abuelos" son los más rechazados. Hay que demostrar la relación entre huésped y anfitrión, esperar un mes y medio y pagar entre 104 y 108 euros, explican. Hasta 2007 no había que demostrar nada, sólo se pagaban 60 euros y apenas se tardaba una semana en conseguirla. Se piden para el visitante unos requisitos económicos casi inalcanzables para esos países: el turista, dicen, ha de contar con un mínimo de entre 30 y 60 euros por cada día que quiera pasar en España, o sea, al menos entre 1.200 y 1.800 euros al mes.

Y si encima se aprueba la conservadora y restrictiva reforma de la Ley de Extranjería que está preparando el Gobierno, o la ley de derecho de asilo, llena de obstáculos, apaga y vámonos.

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