miércoles, marzo 31, 2010

Impuesto revolucionario

Una utilidad de leer periódicos, entre otras, en enterarte de cosas que no sabías. Roberto Enríquez, autor de la sección "Visto, Dicho, Oído" de la contra de Público, donde analiza televisión a partir de tres capturas de pantalla, comentaba este martes que el programa de reportajes de actualidad 30 Minuts de la Televisión de Cataluña se había dedicado este domingo a la SGAE. Repite, eso es cierto, a algunos protagonistas ya aparecidos en un reportaje de enero del espacio de La 1 Repor, llamado 'El peaje de la SGAE'. El reportaje catalán se centra, como el primero, en locales y tiendas variadas a los que la SGAE les ha demandado el cobro de canon por poner música registrada en sus establecimientos. De los casos aparecidos en 30 Minuts, sólo en uno de ellos los jueces no le dieron la razón a la SGAE. Está claro que la norma está mal hecha. Si ya la radio o cadena de televisión que se sintoniza está pagando derechos, ¿por qué cobrar por segunda vez a estos locales, cuyo objeto de negocio, además, no tiene relación alguna con la audición de música, como pueden ser bares, peluquerías o panaderías? Una perversión llevada al paroxismo.

Aviso: hay un error de rotulación. La persona llamada Pablo Gandulfo, dueño del Bar Cuatro, no aparece en realidad hasta el 19:20. El resto del tiempo, el que aparece con ese nombre es claramente un abogado y miembro de la SGAE. El reportaje 'Històries de la SGAE' tiene partes en catalán y en castellano. Se entiende bastante bien, si alguien tiene problemas se lo intentaré traducir pero creo que el contexto es comprensible.

Se menciona el informe de la CNC que acusa de prácticas monopolísticas a las entidades de gestión (interviene su presidente) y se entrevista a uno de los inventores de Derivart. A destacar, en positivo, al cantante del grupo 'Stormy Mondays', Jorge Otero, que logró darse de baja de la SGAE (edito: ahora tiene licencia CC, donde España es líder mundial), que por ello tiene que dar mil explicaciones antes de cada acto (conciertos, elaboración de discos) y del que pretendían que se volviese a dar de alta alegando que había canciones suyas no registradas por las que no había cobrado. En negativo, a Pau Donés. Menos mal que nunca compré nada suyo. También se habla del proyecto Arteria de compra de teatros.

De traca las diversas declaraciones concedidas por el director general de Política e Industrias Culturales (sí, oxímoron), Guillermo Corral, que estuvo en la reunión a la que algunos firmantes del #manifiesto fueron convocados en el Ministerio de Cultura. En el 33:12 compara el pago del canon con la financiación de las autopistas. Detengámonos aquí un momento. Según este alto cargo público, debemos pagar el canon por un aparato que puede copiar música aunque nunca lo vayamos a hacer (¿y la copia privada?), igual que pagamos por la construcción de una autopista aunque no tengamos coche. Las autopistas, bien o mal hechas, se financian con nuestros impuestos, mientras que el canon se parece a un impuesto, con la salvedad de que lo cobra una entidad privada, registrada como "sin ánimo de lucro". La comparación no se aguanta.

Mientras, en Barcelona, la ministra de In-cultura soltaba a La Vanguardia perlitas como éstas: "El usuario de Internet no se levanta con ánimo de delinquir", "Detrás del rechazo a la SGAE hay una batalla ideológica contra la cultura" o "El usuario siente que paga canon y acceso y no percibe que pueda vulnerar derechos". "Batalla ideológica", dice. Sí, sí...

Algunos miembros de la Junta Directiva de la SGAE son: José Luis Borau, Cristina Hoyos, Marina Rossell, Salvador Távora, José María Cano, Teo Cardalda, Jorge Drexler, Mikel Erentxun, Soledad Giménez, José Angel Hevia, Rosa León, Caco Senante, Inma Serrano, Icíar Bollaín, Manuel Gómez Pereira, Ventura Pons, Imanol Uribe. Recordemos que el actual presidente del consejo de dirección, Teddy Bautista, se jubila el año que viene con una pensión, según ha aparecido en prensa, de 24.000 euros anuales.

2 comentarios:

Angel Cabrera dijo...

¿Y por qué nadie habla de la cultura producida bajo otro tipo de licencias? No es que esté contra el #Manifiesto, en absoluto (sí contra algunas formas y contra algunos de los que dudo en su interés último, pero esto me lo guardo para mí).

Pero me tiene estupefacto que en todo esto, ni en una sola ocasión, he oído las palabras Creative Commons, ColorIURIS, copyleft, open source, libre distribución y un largo etcétera.

¿Se está contra la SGAE o contra el modelo de la SGAE? Esa es mi pregunta.

Jorge Sánchez dijo...

Sí se habla (aunque yo no lo haya hecho en este post). Se ha publicado estos días que España es pionera en licencias Creative Commons. Y no sería tanto estar contra el modelo de la SGAE, que también, sino contra quien permite que se mantenga, pese a las recomendaciones de la CNC, del Consejo de Estado, de economistas... de que se varíe.