lunes, enero 25, 2010

Miserias

1- Monetarias. El PP también tiene encima la sombra de la sospecha del Tribunal de Cuentas.

Y el PSOE...


2- Morales. Que las ayudas a la dependencia tarden de 12 a 18 meses dependiendo del lugar. Seguro que en más de un caso llegan demasiado tarde.

Más miseria moral. Coincidiendo con el aniversario de la desaparición y muerte de Marta del Castillo, Javier Arenas crea un debate inexistente, artificial, pidiendo la cadena perpetua diciendo que lo pide "la calle". ¿Oportunista? ¿Electoralista? Yo creo que simplemente estúpido. Se ve que no tuvo bastante con desafiar a su secretaria general.

Y mientras, el verdadero fallo, la mayor miseria, la del fracaso de la sociedad, es que un asesino que ha sido detenido tres veces en ocho meses, una de ellas un robo en mi localidad, y la última -de momento- este fin de semana, ha sido puesto de nuevo en libertad. ¿Qué va a tener que pasar para que no salga?

3- Si se quiere, miseria medioambiental. El nuevo catálogo de especies protegidas elaborado por Coalición Canaria, en coalición con el PP en las islas, desprotege más de la mitad de especies canarias para que ninguna frene las obras. 226 especies se desprotegen del todo, 131 rebajan la categoría y 94 pasan a estar en una clasificación ambigua.

Otros asuntos:

El almacén nuclear no será en Segovia. Los dos pueblos de esta provincia y gobernados por el PSOE que querían votar si entraban en las quinielas han renunciado debido a la presión popular. Esta vez los políticos sí han hecho caso a la opinión de la mayoría, mira que es difícil. Mientras, Alemania sopesa alargar la vida útil de sus centrales.

El PP planea sancionar a Manuel Cobo y a Ricardo Costa.

Del primero lo puedo entender, faltó al respeto a la presidenta regional de su partido. Ello pese a ser víctima de seguimientos ilegales, según parece acreditado. Del segundo, no. No se ha podido probar que haya hecho nada ilegal, y de hecho no tengo noticia de que esté encausado en la trama Gürtel. Su salida de los cargos que tenía dentro del PP valenciano no se llegó a firmar de forma efectiva por escrito tras una delirante y sonrojante asamblea. Más bien tiene pinta de cabeza de turco, de chivo expiatorio, para cerrar las heridas en falso y no seguir buscando al culpable más arriba. Ahora, claro, tienen que seguir con el paripé. Más miseria, por tanto, aunque de otro calibre. Pues vaya manera de empezar la semana.

Y miserias deportivas. Así no aprenderá nunca. Mientras SportYou admite abiertamente que Cristiano Ronaldo se autoexpulsó y mereció la roja, As y Marca hacen madridismo militante, imitando la peor de las costumbres de sus homólogos catalanes. Así, Marca emplea en su portada expresiones como "CR9 pide perdón", "le rompió la nariz sin querer" o "las ganas le pudieron". ¡Como si fuera víctima de una injusticia! ¿Injusticia, hablando de un tío que cobra más dinero del que las plantillas de ambos periódicos, ¡juntas! podrán ver jamás en la vida? En el caso de As aún no tenemos su portada, pero el artículo de su director, Alfredo Relaño, deja entrever el hilo argumental que van a seguir. Lean: "Valdano defendía después del partido que Cristiano siempre quiere jugar, dar espectáculo, y que no es ese el propósito de todos los jugadores, y es verdad. No lo era el de Mtiliga cuando le sujetaba. Pero dado que las cosas son como son y que él está lo vigilado que está, más vale que controle esas cosas. Ser un astro significa sufrir persecución, faltas y hasta la envidia propia de la mezquindad humana. Ya vamos viendo que con él no hay indulgencia, ni por los públicos ni por los árbitros. Si él no da cuartel ni en su juego ni en sus actitudes tampoco puede esperarlo, y menos en estos tiempos de villarato". "Porque queda bien echar a Cristiano Ronaldo en el Bernabéu, eso es de tíos valientes, de modo que mejor no dar muchas oportunidades. Ni a los árbitros ni a los comités, que pueden empezar a tratarle como un reincidente". "Algo sabe a injusto en la forma en que es tratado este jugador, pero de nada le servirá sentirse incomprendido". Vergonzoso, señor Relaño.

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