lunes, marzo 22, 2010

Sociedad

1. Los tejemanejes inmobiliarios de la Iglesia. Pretendía el arzobispado de Madrid hacer aparcamientos en un suelo cedido para uso eclesiástico pero ha acabado renunciando. No obstante, como recuerda Óscar Celador para Público, debemos estar atentos en todo momento, ya que "los ayuntamientos pueden entregar suelo o terrenos a las confesiones religiosas utilizando el paraguas del interés general sin tener que dar prácticamente ninguna explicación al respecto". Madrid y el complejo de Las Vistillas es el paradigma de este comportamiento.

2. La Administración deja a inmigrantes sin tutela por dudosas pruebas de edad. España no aplica un criterio único a los menores no acompañados que llegan al país como inmigrantes. La seguridad jurídica brilla por su ausencia. Cada fiscalía y cada comunidad autónoma interpreta la ley como mejor le parece para decidir si la persona es adulta o menor de edad.

3. Que el Gobierno haya elaborado un censo de las personas depositadas en el Valle de los Caídos puede acabar resultando en que los familiares de los republicanos sacados de sus tumbas y trasladados allí puedan librarles de reposar al lado de su asesino. Ojalá. Eso sí, seguiré pensando que al PSOE le ha faltado ambición en la elaboración de la Ley de Memoria Histórica. O haces algo no lo lo hagas, pero es peor quedarse a medias. Porque no se deberían de permitir barbaridades jurídicas como ésta de Córdoba. Lo peor de lo peor.

4. El presidente del Partido Popular, ha mostrado su apoyo a las intenciones de la Generalitat y el Ayuntamiento de Valencia de derribar el barrio de El Cabanyal. Rajoy, dando muestras de su clarividencia política, dijo desde Colombia el viernes que la LES le parecía "indiferente".

5. Pero no por ello menos importante. Al revés. El Parlamento andaluz aprueba la primera ley de muerte digna en España. La norma reconoce el derecho de los ciudadanos andaluces a declarar su voluntad vital anticipada, que deberá ser respetada. La ley reconoce el derecho a recibir, o no si así lo desea el paciente, información clínica veraz y comprensible sobre su diagnóstico, el derecho a recibir tratamiento para el dolor, incluyendo la sedación paliativa, e igualmente rechazar o paralizar cualquier tratamiento o intervención, aunque ello pueda poner en peligro su vida. Una excelente noticia. Salvo tres enmiendas que quisieron votar por separado, el PP votó a favor del grueso de la ley.

Ah, ¿la aprobación de la reforma sanitaria de Obama? Bien por él, pero bastante tenemos con nuestros problemas. Digo yo. Dicho lo cual, a mí me importa que haya sanidad pública aquí. En los demás países, allá ellos. Ya he dicho alguna vez que aquí los medios, y unos cuantos políticos, le prestan demasiada atención a cualquier cosa que venga de ese país. Sobre todo se suele poner a EEUU como ejemplo de democracia, cuando deja bastante que desear. He comprobado como algún representante político español ha estado más pendiente de la aprobación de dicha reforma en EEUU que de lo que pasaba aquí. Más importante parece, a escala interna, y por lo que representa, la dimisión del Consejero de Salud de la Comunidad de Madrid. Lo ha dejado todo hecho unos zorros. Al nuevo le piden más diálogo. Las asociaciones y plataformas en Defensa de la Sanidad Pública han festejado, como no podía ser de otra manera, la renuncia de Güemes.

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