domingo, agosto 30, 2009

Un embuste de dos meses

Las Mañanas de Cuatro, miércoles 17 de junio. Concha García Campoy entrevista al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. En la misma, Zapatero descarta más subidas de impuestos a lo largo de 2009, y dice que no tiene intención de modificar el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Esto después de la sesión de control al Ejecutivo que había tenido lugar aquella misma mañana. Así titulaba Público al día siguiente, jueves 18 de junio:











Y, tras los globos sonda de José Blanco y Elena Salgado durante los días anteriores, este viernes 28 de agosto, el propio Zapatero reconoció que subirían los impuestos, aunque hable de "ajustes temporales":























Ha sido un artículo en Periodista Digital el que desvela este cambio de opinión de Zapatero en el periodo que va de junio, cuando dijo que no se iban a subir más los impuestos, a este último viernes de agosto, cuando ha tenido que admitir, aun con todos sus eufemismos, que sí, que va a ser necesario "revisar" los impuestos, es decir, subirlos. Una mentira que ha durado dos meses.

¿Y aquello de no modificar el IRPF? Pues puede que tengamos otra trola. Según dos artículos que publica hoy El País, sí se va a reformar. En el periódico y en el suplemento de Negocios. "La maniobra más aireada hasta ahora -subir el IRPF a las rentas altas- es la que menos gusta en Hacienda". Parece que no se ejecutará, pero... "Pero lo cierto es que ese colectivo tan reducido aporta el 38% de los recursos por IRPF, según datos de la Agencia Tributaria. Así, elevar la tributación en ese segmento permitiría arañar una buena parte del dinero que Hacienda busca desesperadamente". Pero, como apunta El Mundo, un aumento de la presión fiscal puede ir en contra de la necesidad, buscada con medidas anteriores, de incentivar la inversión y el consumo. Si suben los impuestos, una consecuencia lógica sería que la población gastase menos en aquellos productos que se hayan visto gravados.

Como Zapatero no ha dejado de regalar dinero (cheque de los 400 euros, cheque-bebé, cheque-vivienda, financiación autonómica, Plan E), las arcas del Estado necesitan ingresos, y entonces... A pagar tocan. El editorial de El Mundo de ayer sábado incidía en la idea de que el Gobierno socialista y quien lo comanda carecen de plan económico, basándose en la improvisación. ¿Qué podría ser peor? Pues que hoy, también el editorial de El País carga contra la escasa credibilidad de la gestión económica de ZP, incidiendo en la fantasmal Ley de Economía Sostenible: "Sobre esa futura ley, desconocida todavía, hace poco se supo que desde La Moncloa se habían pedido ideas a los ministerios para llenarla de contenido, lo que indica que no lo tenía; y lo adelantado el viernes por el presidente es un catálogo de lo repetido año tras año: esfuerzo en educación, inversión en I+D, simplificación administrativa. ¿Por qué debemos creer que ahora va en serio?". O sea, que cada vez le cree menos gente, y se le revuelven antiguos aliados, como Prisa. Al encantador de serpientes parece que ya no le funciona la flauta.

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