miércoles, mayo 05, 2010

Cara... y cruz

Cara: La casa provincial de Castellón de los Carmelitas de Valencia-Aragón ha llevado a uno de sus párrocos ante la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana por pedofilia. Es la primera vez que una congregación religiosa española denuncia ante los tribunales civiles un caso de abusos sexuales a menores cometido en su seno.

Cruz (nunca mejor dicho): La Iglesia pide dinero a los contribuyentes para que los fieles "puedan bautizar a sus hijos". Los obispos afirman que es "urgente y necesario" que se marque la casilla (la crucecita) de la Iglesia en la Declaración de la Renta.

¿La Iglesia pidiendo dinero? ¡Qué raro! Bien. Pues a mí, que los católicos necesiten dinero para bautizos me parece un motivo absurdo, qué quieren que les diga. En mi familia, tengo primos casados y con hijos. Algunos han decidido bautizarlos y otros no. Ellos saben lo que opino tanto de este acto como de la Primera Comunión: es un absurdo derroche de dinero que sirve para hacer ostentación durante un día de una riqueza y un nivel social que, normalmente, los progenitores del niño o niña que hace la ceremonia no tienen. O sea, arruinados por aparentar. Así que por mí como si se arruinan todas las parroquias por falta de clientes.

Yo sólo doy dinero "a la Iglesia" una vez al año (quitando el IRPF, que aunque no marques la casilla el Estado les da 6.000 millones). Es en la Feria del Dulce de Convento de Torremolinos, porque el dinero se destina a congregaciones de monjas que, mayormente, residen en edificios de gran valor artístico que pueden datar del siglo XVI en adelante, que no reciben dinero de las altas instancias y que emplean lo recaudado en el mantenimiento de estos edificios. Hace tiempo vi un reportaje de Cuatro, uno de los menos malos de "Callejeros", en el que aparecía al menos un convento que debía ser vendido por falta de presupuesto para mantenerlo. Se trataba de uno en Jerez de los Caballeros (Badajoz), con retablo incluido. El precio, más de dos millones de euros.

Añadamos que, si uno no quiere dar dinero a instituciones que dependan directamente de la Iglesia Católica, de poco o nada vale indicar la casilla de "otros fines sociales", ya que la mayoría de organizaciones que reciben esta asignación también dependen de la Iglesia Católica. El único dinero público que yo admitiría que fuera para la Iglesia Católica sería el destinado a la conservación y/o restauración de edificios si estos tienen un acreditado valor histórico y artístico. No por su uso religioso, sino por el valor patrimonial del edificio en sí. Recordemos que uno de los monumentos más visitados y admirados de España, la Sagrada Familia, no deja de ser un templo expiatorio cuyas obras se sustentan con aportaciones privadas. Lo malo es cuando un inmueble cuyas reparaciones han sido financiadas por el poder público es inmatriculado (registrado) por la Iglesia, como se ha denunciado al menos de forma masiva en el caso de Navarra.

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