jueves, julio 09, 2009

No diga política energética, diga torpe con cejas

Garoña. Energía nuclear. Sin debate. Gobierno errático. Donde hay patrón no manda marinero. Todos en contra.

Enlaces interesantes sobre este tema que, como lo que ha hecho ZP es pegarle un patadón y, al que le caiga, p'a él, pues va a seguir trayendo cola. Tira millas...

Durísimo editorial de El País: "Si el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sostiene que promoverá una reforma legal para definir la vida útil de las nucleares" (...) es "porque el Gobierno necesita apuntalar jurídicamente la decisión de cierre de la central de Garoña en 2013", contra el criterio del CSN. "Si el Gobierno no fundamenta de forma convincente la decisión de cerrar Garoña, corre el riesgo de que Nuclenor, la empresa propietaria, reclame una cuantiosa indemnización por expropiación de lucro cesante, el que la compañía dejará de percibir cuando se cierre la planta". Citigroup calculó que el cierre de Garoña tendrá un impacto negativo de 43 millones de euros al año en las cuentas de Endesa e Iberdrola, con lo que la cifra durante seis años podría superar los 500 millones de euros.

Siguiendo con el editorial, "en la exposición de motivos de la orden ministerial que faculta el cierre no aparecen causas razonables por las cuales se toma la decisión" (...) "apostar por el desarrollo de las energías renovables (...) no es causa de cierre de una instalación que cumple con sus exigencias de seguridad". El País viene a recordar que, aunque se diga por una futura e hipotética ley que la vida útil de una central nuclear equivale a su vida de diseño, esto no se puede aplicar a Garoña con efecto retroactivo: "El problema ahora es que la decisión de cierre es anterior al cambio legal que anunció Zapatero". Cambio anunciado además en un acto del PSOE, no en un ámbito gubernamental o parlamentario.

Y sigue: "La pertinacia del presidente y su grupo de asesores energéticos -entre los que no parece contar demasiado el ministro de Industria, Miguel Sebastián- ha conseguido convertir un asunto sencillo, como era la prórroga de la central con un acuerdo con las empresas para entregar parte del beneficio regulatorio -del lucro cesante, vaya- , en una cadena de incongruencias. La liquidación de Garoña ya es una decisión innecesaria" (...) y "se cometió la torpeza de demorar el cierre hasta 2013, con lo cual el problema permanecerá abierto durante cuatro años; y ahora se pretende remendar los descosidos en la argumentación del cierre con un blindaje legal. Así, paso a paso, el cierre de Garoña se ha convertido ya en un lío político de primera magnitud; ahora va camino de ser también un gran lío legal".

Más demoledor si cabe es el columnista Javier Pradera: "Al igual que ocurrió con la reforma restrictiva de la jurisdicción universal sobre delitos contra la humanidad a cargo de los tribunales españoles, aprobada de tapadillo en el Congreso a finales de junio, el cierre aplazado de Garoña pone otra vez de relieve el escaso cuidado prestado por el presidente Zapatero a su deber de respetar los principios orientadores de las relaciones entre el Estado y los ciudadanos que se comprometió a aplicar desde el poder".

Desmontando a ZP y sus portavoces: "Aunque el presidente del Gobierno haya anunciado el pasado domingo en una escuela de verano del PSOE (y no desde una tribuna pública) un debate parlamentario para el próximo otoño sobre la planificación energética hasta 2030, las medidas sobre Garoña no se beneficiarán ya de sus efectos. La deficiente o sesgada información dada al respecto por el Gobierno ha sido humillante. Ni las simplezas demagógicas de Jesús Caldera como responsable de la Fundación Ideas -hizo referencia a la apertura de la central por Franco- ni las incongruentes respuestas de la vicepresidenta Fernández de la Vega a las preguntas de los periodistas (la portavoz siempre contesta que el Gobierno se mueve por elevados propósitos, respeta el Estado de derecho, se desloma trabajando y tira del carro) contribuyeron a enriquecer el debate".

Y denunciando que, además de al ministro, ZP despreció a los técnicos: "(...) la condena de las centrales nucleares como un tabú no es una conclusión razonada sino un prejuicio arbitrario. En ese sentido, el displicente tratamiento dado por el Gobierno al informe del Consejo de Seguridad Nuclear (un órgano independiente del Ejecutivo elegido por una mayoría cualificada del Parlamento) y su negativa a renovar por 10 años la licencia de explotación de Garoña denota una equivocada concepción de las relaciones entre la ciencia y la política".

Soitu. Un artículo sobre la posibilidad de revertir la orden ministerial. Foro Nuclear y Greenpeace están de acuerdo en que sí. Zapatero es un genio, desde luego. Lograría poner de acuerdo a Batman y el Joker. Los dos contra él, claro, ¿qué esperaban?

Los propietarios de la central, Endesa e Iberdrola (Nuclenor), "pasan" del Ministerio de Industria y recurren la decisión directamente ante la Audiencia Nacional. O sea que sí, de gran lío político pasamos a gran lío legal. ¿Por qué será que tan alto porcentaje de decisiones de este Gobierno acaban recurridas ante los tribunales?

El ignorado Miguel Sebastián, mientras tanto, cree que los municipios se pegarán de lo lindo por acoger el ATC. Debe ser porque les pueden caer cerca de 1.000 millones en subvenciones en seis años y puede generar unos 300 empleos. Veremos si alguien pica. Al menos la votación efectuada en la versión digital de El Mundo arroja un rechazo demoledor ante la pregunta: "¿Aceptaría la instalación de un cementerio nuclear en su localidad a cambio de una subvención?".

Recordatorio, vía Soitu, de las cuatro razones aducidas para justificar el "cierre" en falso de Garoña.

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