martes, agosto 10, 2010

'Bluff' A

La OMS ha dicho que se acabó la denominación de pandemia de la gripe A (H1N1) pese a que falta pasar el actual invierno austral. Su directora general, que en todo este tiempo ha defendido la gestión del organismo diciendo que no se exageró, ha declarado que seguirá circulando como cepa común, que las vacunas almacenadas siguen siendo efectivas y ha recomendado que los grupos de alto riesgo sigan vacunándose como todos los inviernos. Eso sí, después de gastar millones en vacunas, mascarillas, líquidos desinfectantes y demás, mientras se descuidan los recursos para luchar contra otras enfermedades, como la malaria, que causa un millón de muertos al año.

Me viene al pelo un artículo publicado en Le Monde Diplomatique en su número de agosto, ¿Cuánto costó la "vacuna contra la gripe H1N1"?, firmado por Germán Velásquez. Desgranando algunos datos: "Por primera vez en la historia de los medicamentos, las autoridades reguladoras nacionales o subregionales como es el caso de la Agencia Europea de Medicamentos (EMEA), admitieron que se comercializara una vacuna de la que los fabricantes 'no serían responsables' de los posibles efectos secundarios. Los gobiernos firmaron contratos que contenían una cláusula de 'no responsabilidad' de la industria, y la OMS lo consintió (o por lo menos, se calló). (...)

Sobre los criterios para declarar la pandemia, en una aclaración que incluye el texto, según Joan-Ramon Laporte, director del Instituto Catalán de Farmacología y ex presidente del Comité de Expertos de la OMS: "Poco antes de la aparición del nuevo virus, la OMS había modificado la definición de pandemia, de manera que ya no era necesario que hubiera víctimas mortales. Ahora sabemos que esta modificación pudo haber sido influida por los fabricantes de vacunas". En el original falta el entrecomillado de cierre, aviso.

El redactor se hace varias preguntas: "¿Cuáles fueron los costes financieros de las medidas tomadas? [más el coste moral para el concepto de vacunación de ver cómo los propios médicos rehusaban vacunarse] ¿Cuánto costaron las vacunas compradas? ¿Cuánto hubieran podido costar? (...) ¿Por qué ni la OMS ni los gobiernos occidentales consideraron el otorgamiento de licencias obligatorias para la compra de vacunas si se trataba de una 'urgencia sanitaria' y de un riesgo para toda la población del planeta?". Según el profesor Marc Gentilini, especialista en enfermedades infecciosas y ex presidente de la Cruz Roja francesa, en este caso "se actuó en detrimento de otros problemas de salud pública, nacionales o internacionales". Citando la compra de vacunas en Francia, ésta se hizo, como las de otros países europeos [como España] "a cuatro laboratorios transnacionales diferentes: GlaxoSmithKline (GSK), Novartis, Sanofi-Pasteur y Baxter, que comercializaron su vacuna patentada en condiciones exclusivas. En Europa las compras fueron hechas con el aval de la Agencia Europea de Medicamentos".

"En España, las autoridades habían pedido [¿recuerdo quién es la ministra de Sanidad?] 37 millones de vacunas para una doble inyección, pero advirtiendo que el pedido podía revisarse (lo que ocurrió cuando se demostró que una sola inyección era necesaria), la compra final alcanzó sólo 13 millones de dosis".

"Varios centenares de millones de vacunas irán a parar tal vez a la basura o serán (ya lo han sido) donadas -o vendidas a "precios de saldo"- a países pobres donde es probable que no se utilicen porque no es la principal prioridad sanitaria o simplemente porque el virus ya habrá mutado y la eficacia de la vacuna no estará garantizada".

"Los precios que se pagaron fueron los más baratos posible? (...) Parece que la compra masiva de vacunas por parte de los países europeos buscaba más "la salud de los políticos" que las políticas de salud. Los millones de vacunas compradas (...) costaron alrededor de 10 euros por dosis cuando los fabricantes de genéricos garantizan que las versiones genéricas de la vacuna (si ésta no hubiera sido patentada o si el Estado hubiera, como era su derecho, emitido licencias obligatorias) hubieran podido obtenerse a un precio de 2 euros por dosis".

"Las patentes en productos relacionados con una pandemia pueden llevar, como parece haber sido el caso de los países industrializados, a un despilfarro del dinero público o a constituir una barrera para impedir el acceso a la vacuna a los países en vías de desarrollo".

Y para leer el resto del artículo, se compran el LMD, que son 4 euros pero bien aprovechados, ya que si ven ustedes el sumario tiene temas muy entretenidos.

Postdata. Este miércoles en ABC, lo que dijo Trinidad Jiménez en septiembre de 2009: "Nunca se me ha pasado por la cabeza. El único candidato posible es Tomás (Gómez)".

1 comentario:

Enrique Gavilán dijo...

Lo cierto, querido paisano, es que a pesar de las declaraciones de Pepe Martínez Olmos (segundo de abordo del ministerio de sanidad español) de Publico (en un link que citas en tu texto), los españoles no sabemos ni cuántas vacunas se han comprado al final (hay un baile de cifras que nadie sabe aclarar), ni cuánto nos ha costado toda esta pesadilla (no ya en vacunas, sino también en antivirales que no debían haberse utilizado, y en antibióticos "por si las moscas", y en batas y guantes, en antisépticos para limpiar todo rastro de gérmenes, ni en bajas laborales "preventivas" a embarazadas preocupadas, ni en hospitalizaciones innecesarias y defensivas, ni en costes judiciales por parejas rotas que no se podían besar para no contagiarse, por poner sólo algunos ejemplos).
Lo peor de todo: 1) no se depuran responsabilidades, con la cual la impunidad hace que los que vengan después de las elecciones harán lo mismo en cuanto tengan opción, y 2) que no se mejorarán los circuitos de gestión o de información de este teipo de crisis, por lo que volveremos a caer en los mismos errores de forma incomprensible.
Abrazos

http://saludyotrascosasdecomer.blogspot.com/2010/08/vacunas-la-basura-contratos-fantasma-y.html