domingo, abril 25, 2010

Una transición no tan dulce

Se multiplican los escritos y las declaraciones diciendo que la Transición no fue tan modélica como nos la pintan. De nuevo sale también la Ley de Amnistía. Los únicos que parecen defenderla con vehemencia son el Partido Popular y Santiago Carrillo. Como ya he citado en este blog, IU-ICV interpelará el próximo miércoles al Gobierno por las “interpretaciones sesgadas” que se están haciendo de la Ley de Amnistía de 1977 para no reparar a las víctimas de los crímenes del franquismo. Aunque la formación de izquierdas haya presentado una proposición de ley para reformar esta norma, el Gobierno descarta apoyarla porque considera, craso error, que con su penosa Ley de Memoria Histórica, que no merece tal nombre ni de lejos, es suficiente. También el BNG ha anunciado que llevará al Congreso una iniciativa como la de IU-ICV. El diario ABC lleva hoy en portada que "Dirigentes históricos de PSOE y UCD rechazan revisar la Ley de Amnistía". Luego no he encontrado esta noticia cuando me he puesto a buscarla en su web.

Han dicho:

Vicenç Navarro, que recientemente ha escrito "Los jueces y las víctimas", decía esto en un chat de Público con motivo del Día del Libro: "El enorme dominio de las derechas en la mal llamada "Transición modélica" configuró un sistema electoral que es escasamente proporcional y beneficia sobre todo a las fuerzas conservadores, discriminando de una manera profundamente injusta a IU. Esto fue un proyecto exitoso de la nomenclatura del Estado dictatorial en contra de las izquierdas y muy en especial en contra del Partido Comunista. Cualquier persona con sensibilidad democrática debiera protestar de que España es uno de los países en Europa que se distancia más del principio básico de la democracia de que cada persona tiene que tener el mismo poder de decisión a través del voto".

José María Pedreño, Presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria, en "Verdad, justicia y reparación": "El proceso promovido ante el Tribunal Supremo por organizaciones de ideología fascista contra el juez Baltasar Garzón ha puesto en evidencia ante la opinión pública la vigencia del pacto de silencio de la Transición y el modelo español de impunidad" (...) "El Poder Judicial, tras dictar la no competencia de Garzón, aún no ha indicado cuáles son los órganos jurídicos competentes para investigar los crímenes del franquismo, por lo que a día de hoy las víctimas siguen desamparadas, los franquistas y sus herederos se aferran a los numerosos órganos de poder que aún controlan, y el franquismo sociológico sigue formando parte de nuestra cultura social" (...) "Leyendo los autos del juez Varela se desprende que a Garzón se le acusa de vulnerar la Ley de Amnistía de 1977 y la Ley de la Memoria de 2007. Son dos leyes aprobadas por el Parlamento que no respetan la legislación penal internacional, por lo que, tanto los grupos parlamentarios como el Ejecutivo, tienen la obligación de manifestar su posición. La Ley de Amnistía de 1977 porque ha sido calificada por diversos estamentos internacionales –entre ellos, el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas– como ley de punto final...".

Ximo Bosch, magistrado y portavoz territorial de Jueces para la Democracia (JpD), en Público, "Garzón y los desastres de la guerra": "(...) la acusación contra Garzón se basa en dos premisas: los crímenes contra la humanidad perpetrados durante la Guerra Civil no podrían investigarse, por impedirlo la preconstitucional Ley de Amnistía de 1977; y, por otro lado, el magistrado instructor habría prevaricado por asumir una competencia que no le correspondía. No obstante, debe valorarse que los tribunales internacionales han declarado de forma reiterada la inaplicabilidad de estas normas de amnistía respecto de semejantes violaciones de derechos humanos, precisamente porque no afectan sólo a los ciudadanos de un país concreto, sino que lesionan al conjunto de la humanidad. Y ello implica una especial protección jurídica de las víctimas para evitar que prevalezca la impunidad".

Por supuesto la prensa conservadora defiende que las cosas se queden como están.

Debo meter en este saco al histórico socialista Joaquín Leguina, que escribió ayer "Enterrar a los muertos" en El País, donde figura únicamente como economista. No creo que sea otro Leguina. Párrafo del absurdo:

"Mas, sea como sea, este barullo judicial ha servido para colar algunos mensajes de muy dudosa calidad.

Mensaje nº 1: La Ley de Amnistía -como toda la Transición- fue hecha bajo presión, debido al miedo que producía el ruido de sables. Más que amnistía fue amnesia lo que se impuso.

Esto es falso y además encierra una calumnia contra quienes se pusieron de acuerdo en traer la democracia a España y para ello prepararon una Constitución consensuada. No fueron cobardes, sino generosos.

El proceso necesitaba de la previa reconciliación, por eso -y sólo para eso- se votó la Ley de Amnistía, cuya vigencia se pretende ahora negar echando mano de las normas del Derecho Penal internacional que declaran imprescriptibles los crímenes contra la Humanidad. Normas éstas que, según los especialistas consultados, no invalidan en nada la Ley de Amnistía de 1977".

Los adjetivos los ponen ustedes. Se recomienda comprar un "punching ball" para éste y posteriores desahogos. O eso o coger una maza y reventar el ordenador.

En El Mundo, la carta de Pedro J. Ramírez, titulada "Payasos y jabalíes", dice que citando a Ortega. Dice muchas, muchas cosas que a unos gustarán y a otros no, mezcla muchas churras con merinas, pero me limitaré a lo que veo tiene más relación con este asunto: "(...) vemos y escuchamos con más hilaridad que inquietud profunda los mandobles declamatorios, las frases campanudas, los derrapes esperpénticos de personajes como Jiménez Villarejo, Berzosa, Llamazares o los líderes sindicales, que parecen haber olvidado que la amnistía fue una conquista de la izquierda y alancean cerrilmente espantapájaros fabricados para la ocasión".

Casimiro García Abadillo, su segundo de a bordo, en "La ruptura, con 35 años de retraso". Cito los tres destacados, elaborados a partir de la cita que García Abadillo extrae del comunicado que la Coordinadora de Colectivos de Víctimas del Franquismo emitió tras el procesamiento de Garzón por Varela: "Los grupos que animan la recuperación de la memoria son partidarios de derogar la Ley de Amnistía de 1977", "Consideran a Juan Carlos como heredero de Franco y ven a la derecha como heredera del franquismo", "El Partido Comunista, protagonista activo de la Transición, ahora la desprecia como una traición", éste último de cosecha propia del conspiranoico. Recuerda un mitin del PCE donde Carrillo se presentó con la bandera de España sólo rojigualda y el servicio de orden echó del acto a los que llevaban banderas republicanas. Recordemos que ahora mismo Carrillo dice que quiere "mirar al futuro" y no revisar nada. Dice García Abadillo: "La Transición, con todos sus errores, supuso para España pasar de un régimen dictatorial a una democracia plena sin derramamiento de sangre. Todos cedieron: la derecha y la izquierda".

Pues mire, entre 1975 y 1983 fueron asesinadas más de 600 personas (Mariano Sánchez Soler, La Transición sangrienta, Ediciones Península). Se supone que ya había democracia en 1977, con las primeras elecciones. ¿Sin derramamiento? Y en cuanto a lo de ceder, cedió más la izquierda, porque los responsables del franquismo jamás han sido juzgados y sigue habiendo, según cifras dadas por el líder del BNG Guillerme Vázquez, 114.000 personas que permanecen todavía desaparecidas en España desde la Guerra Civil y la posterior etapa de dictadura. Que habrá de los dos bandos, pero sin duda más del perdedor, que perdió mucho más que una guerra, y hasta hoy. Y lo de "democracia plena"... Para eso sería necesario que el Poder Judicial también hubiera hecho la Transición, por ejemplo.

En ABC, "Amnistía y reconciliación", firmado por Ángel J. Sánchez Navarro, profesor de Derecho Constitucional de la UCM, al que alguien debería decir que la Ley de Amnistía es preconstitucional y el comité de Derechos Humanos de la ONU nos ha dicho tres veces que la anulemos. Tras citar declaraciones de Santiago Carrillo (PCE), Xabier Arzallus (PNV) y Joan Raventós (PSOE), todos de acuerdo con la aprobación de la ley y del olvido total, dice: "Tres décadas después, algunos herederos políticos de estos líderes quieren desautorizarles. Es problema suyo. Pero la mayor parte de la sociedad española es mucho más coherente... y más sensata". En el editorial, "El perdón que se dio España": "La polémica sobre la ley de amnistía de 1977 es un artificio de una parte de la izquierda para mantener vivo el estado de crispación y enfrentamiento en el que encuentra su única forma de vivir en la política actual. La evidente pérdida de referencias ideológicas tras el colapso del Telón de Acero y la renuncia de la sociedad española a opciones extremistas se han traducido en un vacío de ideas que llena con desesperados intentos de resucitar causas pasadas, aun cuando el esfuerzo requiera la manipulación de la historia y la estafa a los ciudadanos". Y sigue. Por último, Ignacio Camacho, con "Clima de desguace": "Esta irresponsable agitación radical la vamos a pagar, y no va ser a un precio barato. Una democracia no puede cuestionar sin costes la legitimidad de su propia estructura legal, porque eso equivale a impugnarse a sí misma. La movilización de la izquierda española contra el proceso a Baltasar Garzón ha rebasado de largo la razonable expresión de un respaldo cívico al juez para alcanzar el paroxismo de un rechazo global a las instituciones de la justicia".

Del ABC me queda Curri Valenzuela, la punta de lanza de Telemadrid, más los textos de opinión de La Razón o Libertad Digital, pongamos por caso, pero para esos vayan ustedes o esperen a ver si los comentan José María Izquierdo en El País o Javier Vizcaíno en Público, que a ellos les pagan por hacerlo y yo no tengo tanto estómago. Bastante tengo con la relación de artículos absurdos que han publicado hoy y de los que daré relación en la siguiente entrada. Y si no he puesto ningún texto de El País partidario de revisar la Transición o derogar la Ley de Amnistía, es sencillamente porque no lo he buscado. Ya he dicho muchas veces que estoy dejando de leer ese periódico, o si lo hago, que sea sólo lo necesario.

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