sábado, octubre 16, 2010

Príncipe de tu empresa

Esta noche he tenido que volver a recordar por qué cada vez escucho menos la SER. Enciendo la radio (de estas que puedes presintonizar y asignar las frecuencias) y tenía puesta esta emisora y venía "El Larguero" (por suerte, al ser viernes, sin De la Morena). Y he aquí que hablaban de la decisión de los entrenadores del Real Madrid y del Barcelona de no permitir que sus internacionales españoles acudan el viernes que viene a Oviedo para la recepción del premio Príncipe de Asturias de los Deportes, porque al día siguiente hay partido de Liga. Otros equipos están igualmente dudosos, pero éstos son los que concentran mayor número de jugadores de la Selección Campeona del Mundo. Uno de los que opinaba era el director del Diario AS, Alfredo Relaño. El mismo que en su momento reconoció públicamente en una entrevista que había tenido que prescindir en su periódico, siguiendo órdenes de arriba, a todos los que allí escribían y que habían migrado de la SER a la COPE. Vamos, que no es Relaño amigo de morder la mano que le da de comer, sino todo lo contrario.

En la SER (corte), Alfredo Relaño ha derivado la culpa de las ausencias a Mediapro, la empresa que fija los horarios de los partidos de cara a las transmisiones televisivas, en este caso las del sábado, el día siguiente a la ceremonia, y a la persona de Jaume Roures, poseedor de dicha empresa en un 33%, lo que incluye al diario Público y la cadena de televisión laSexta. El partido del Real Madrid, por ejemplo, se juega en sábado porque tiene previamente partido de Copa del Rey el martes, como explica al principio del corte Javier Herráez. Mientras, Pedro Morata echa la culpa también a Mediapro por la ubicación del partido. Santi Giménez, de AS en Barcelona, también le hace el juego a su director. Conforme pasan los minutos, la cerrazón de Relaño continúa, en una muestra de empecinamiento absurdo. Muy patético Alfredo Relaño dejándose llevar por la política de empresa (Prisa/Sogecable lleva años enemistada con Mediapro a causa de la llamada "Guerra del Fútbol" por los derechos televisivos). Me voy al editorial de Relaño para el AS de este sábado, y veo con pesar e indignación que no sólo abunda en la cuestión, con un ataque gratuito a Roures, a cuenta de sus inclinaciones políticas, sino que de paso le lee la cartilla a Zapatero y le pide que intervenga (para algo de lo que no tiene culpa, también se lleva hostia). Para colmo, escuchando el corte, se dice que además ese "desaire" es el tema principal de la portada del periódico, que por tanto ya subiré. De pena el director de AS. Le hace el juego a sus jefes y se mete en un charco político, algo que no encaja muy bien en una publicación deportiva.

Una vez dicho esto, recordaré que los clubes españoles están obligados a ceder a los jugadores a la Selección. Por ejemplo para los amistosos recaudatorios de cada año a beneficio de la AFE. O los dos partidos transoceánicos de este verano, contra México y Argentina, disfrazados bajo el motivo de conmemorar los 200 años de independencia, en un caso, y como devolución de un partido jugado en España, en el segundo. El motivo real es asegurarse el voto de las respectivas federaciones nacionales para la elección de la sede del Mundial de fútbol de 2018, donde España forma candidatura conjunta con Portugal. Bueno para el bolsillo, malo para los futbolistas. Se han lesionado varios tras el verano: Albiol, Torres, Xavi, Pedro, Villa, Iniesta... No están los clubes para hacer más regalos de los necesarios, ya que al fin y al cabo son los que pagan los contratos de los jugadores, y no reciben ninguna contraprestación cuando los ceden a la Selección. Lo de Oviedo no es un partido de España en sentido estricto, pero se le parece. Además, los jugadores de Real Madrid y Barcelona tienen prohibido acudir a cualquier acto promocional o del tipo que sea el día antes de un partido.

Por último, ya he opinado hace mucho tiempo sobre los Premios Príncipe de Asturias, pero no me importa volver a hacerlo, en fin, para opinar lo mismo que entonces. Si eres republicano o antifranquista o de izquierdas, es lícito que cuestiones estos premios, porque llevan el título asignado al heredero de la Corona, cuyo padre y actual titular del cargo de Rey, aunque mediara la Constitución para legitimarlo, fue designado por el dictador Francisco Franco, y para ello juró los Principios Fundamentales del Movimiento. Si no aceptas al Rey como legítimo, al Príncipe tampoco. Y, aún existiendo ese motivo, hay otro; lo chocante que resulta la concesión de un premio a los Deportes entre todos los demás que en esa ceremonia se entregan: Artes, Ciencias Sociales, Comunicación y Humanidades, Investigación Científica y Técnica, Letras, Cooperación Internacional, y Concordia. Sólo en un país como España se podía pensar en dar un premio institucional al deporte. Además, siempre es el único de los premios que despierta polémica y controversia, tanto antes como después de concederse. Una clara muestra de su prescindibilidad (¡uf!). Vamos, que citado junto a las demás categorías, chirría.

Más razones: se han dado ausencias como las de Oscar Niemeyer, Bob Dylan o Carl Lewis, por lo que ahora hay una regla no escrita por la que si alguien no puede asistir ese día, le dan el premio a otro, y que se aplica sobre todo en Deportes. De hecho, el año pasado se lo dieron a Isinbayeva porque Michael Phelps y Usain Bolt no podían ir si se lo daban. Menos mal que por la Selección pueden ir Villar y Del Bosque, que si no... Y, mientras los demás premios valoran claramente una trayectoria o un hecho de gran relevancia (como un descubrimiento científico), el de los Deportes ha sido concedido por hechos puntuales de gente que luego no ha hecho gran cosa, o ha dado la impresión de haber sido otorgado a algunos deportistas españoles por el mero hecho de serlo, mientras otros se han quedado sin el que hubiera sido un justo premio a su trayectoria. Pasados los años, cojean bastante las concesiones a Lance Armstrong y a Arantxa Sánchez Vicario, por ejemplo. Sobre todo esta última, evasora fiscal demostrada y que ahora encima forma parte del jurado, al igual que otro de los premiados, Manel Estiarte, que ejerce de presidente y que, oh casualidad, es en la actualidad Jefe de Relaciones Externas del FC Barcelona.

Encima Relaño y otros hablan de "desaire a la Casa Real". No digo que los Príncipe de Asturias sean un premio menor, pero está claro que es más importante haber ganado la Eurocopa y, sobre todo, el Mundial, y es por esos logros que serán recordados, no por este galardón autóctono, que sí es importante... pero en las demás categorías. La cosa es así: el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes está manchado por los sucesivos desplantes y esos premiados discutidos o discutibles: dar el premio a la Selección Española era lo fácil para tratar de recomponer el dañado prestigio de esta categoría en particular. Lo difícil, pero que sin duda motivaría menos portadas, hubiera sido concedérselo a Edurne Pasaban o Marta Domínguez, por ejemplo. Y claro, querían portada con la presencia de todos los jugadores, algo que ahora mismo parece complicado. Ah, y me faltará ver durante el sábado el editorial o el vídeoblog en Marca de su director, Eduardo Inda. Si dice algo parecido a lo de Relaño, lo añadiré. Pero dudo que se meta con Roures, por ejemplo.

1 comentario:

RGAlmazán dijo...

De acuerdo contigo, pero, en todo caso, ¿por qué no es la organización de los premios la que acomoda una fecha en la que puedan existir?
Parece que hay una parte que es intocable, todo lo relacionado con el rey y el príncipe. Si quieren que vayan que cambien la fecha de acuerdo con los clubs. Y si no, que no vayan, que no pasa nada.

Salud y República