miércoles, junio 22, 2011

El Metro escribe el futuro de Málaga

Esta mañana, un grupo de periodistas hemos visitado las obras de la línea 2 del futuro Metro de Málaga, a la altura de la que será parada de El Torcal, la intermedia de este tramo, en una iniciativa promovida por el director de Metro Málaga, Enrique Salvo, en la que invitaba a los miembros de la Asociación de la Prensa de Málaga a conocer el túnel, comprender las complejidades de la obra y otros aspectos curiosos del proyecto. Mi agradecimiento en primer lugar a su persona, así como a Pedro Fernández, director de comunicación, por ofrecernos esta oportunidad y por las facilidades dadas.


Plano del Metro

Siendo la estación intermedia de la línea 2, es la de El Torcal la que lleva las obras más avanzadas, junto a las que la flanquean a ambos lados, como son la de La Luz-La Paz y la de Princesa. Los trabajos se han guiado por tres principios básicos: accesibilidad universal, limpieza y seguridad. Por ejemplo, en esta estación solo hay una columna y se han tratado de eliminar todos los posibles recovecos. El suelo cuenta con una línea de pavimento táctil para deficientes visuales. Los cristales son laminados, a prueba pues de vándalos y grafiteros, o eso aseguran. Los rodapies son circulares y el suelo antideslizante. No habrá taquilleros físicos, pero sí personal de información. En esta estación en concreto falta instalar las máquinas canceladoras de billetes.


Interior del túnel

En el futuro, a las dos primeras líneas se les unirán dos más. Se espera que el servicio empiece a dar beneficios en el plazo de seis o siete años a partir de la inauguración del primer tramo de la línea 2 (azul), prevista para el 11 de noviembre de este año (11-11-11). El 31 de diciembre se contempla la apertura del tramo Puesto de Control - Universidad de la Línea 1 (roja), en superficie, y que coincidirá con el 50 aniversario de la supresión del antiguo servicio de tranvía (suburbano) con que contaba la ciudad de Málaga. La unión de las líneas 1 y 2 se prevé para febrero de 2013 y la puesta en servicio de las dos líneas al completo para el 31 de diciembre de 2014. Para esa fecha se considera que el número total de pasajeros que utilicen el Metro de Málaga será de veinte millones al año. Por supuesto la idea es que el Metro se integre dentro del Consorcio de Transportes, que ya incluye a la línea de cercanías y a los servicios de autobuses, así como a la mayoría de municipios del área metropolitana.

Una de las primeras decisiones, según nos comentó Salvo, fue si la ejecución de los túneles debía hacerse mediante tuneladoras o a través de muros pantalla, optándose finalmente por esta solución que se ha demostrado más eficaz y menos agresiva. Estos muros pantalla, cuya profundidad es en casi todas partes de 25 metros, pero que a la altura del Palacio de Deportes es de 54 metros, han contribuido a asegurar las edificaciones colindantes. En medio de los muros pantalla que delimitan la anchura de vías y andenes se han instalado las llamadas losas estampidoras. El material absorbente de ruido es a base de Herakustik. Y por supuesto habrá conectores para posibilitar el uso de telefonía móvil y wifi.

Cuando Málaga se vio anegada por las inundaciones de noviembre de 1989, el entonces alcalde, Pedro Aparicio, pidió ayuda al Gobierno central. Se descubrió que Málaga estaba atravesada por tres arroyos, lo cual facilitó la avenida de las aguas. El responsable del Metro ha relatado cómo Aparicio fue muy criticado, ya que a pesar de la petición de ayuda económica, no se observó ningún resultado visible de supuestos trabajos encaminados a evitar futuras inundaciones. La razón de ello es que los trabajos consistieron, básicamente, en embovedar los arroyos, algo que quedó bajo la superficie. Y es algo que por cierto funcionó. Durante los trabajos del Metro se han hallado estos embovedados, y de hecho en el tramo que hemos visitado está uno de ellos, el correspondiente al Arroyo de Los Caños (en la foto inferior).


Literalmente con el agua sobre nuestras cabezas

De cara al usuario, éste se encontrará con dos niveles, el de vestíbulo y el de andén. Dentro del objetivo de la accesibilidad, cada entrada cuenta con una escalera pedestre central y dos mecánicas a los lados, así como un ascensor. Hay un nivel intermedio, no visible, que es donde por ejemplo nos hemos encontrado el citado arroyo embovedado. Ahí figuran también los habitáculos de las salidas de emergencia y de los cuartos técnicos con los puntos de aporte de energía, pensados para que en ningún momento la línea se quede sin fluido eléctrico. Las estaciones cuentan con andén central con las vías a los extremos. El sentido de circulación de las unidades será al modo inglés, por la izquierda. Por seguridad, entre el andén y la puerta de las unidades habrá una mampara de separación de 1,80 de altura. Los andenes miden 67 metros de longitud, hay contratados 14 trenes o unidades y existe la posibilidad de montar composiciones dobles para periodos de alta afluencia (Semana Santa o Feria), de modo que se pueda desalojar hasta a diez mil personas a la hora. Las vías son de ancho internacional ante la posibilidad de que circule un futuro tren litoral. Hay una salida de emergencia cada dos estaciones.

Para evitar discrepancias y enfrentamientos, tan habituales en Málaga por casi cualquier cosa (va en serio), ninguna de las estaciones lleva nombre de persona. Sin embargo, los responsables del Metro han tenido problemas con los vecinos por los nombres de algunas estaciones, siendo los más sonados los episodios de la parada La Luz-La Paz y el de La Isla. En el primer caso no gustaron los nombres escogidos por la empresa y en el segundo hubo un empeño, que no fructificó, de una asociación de vecinos porque llevara el nombre de la barriada, Huelin, tomado del creador de la misma, Eduardo Huelin, que edificara allí el primer barrio de la ciudad pensado de forma específica para que residieran los obreros de su fábrica. El nombre de La Isla responde al que está considerado el primer barrio ferroviario de España, indicó Salvo.

Han sido motivo de retraso de los trabajos en la línea 1 los constantes descubrimientos de restos arqueológicos, como fue el de un asentamiento nazarí a la altura de la glorieta de Albert Camus. También se han hallado un muro defensivo árabe ¡de hormigón! contra las inundaciones del llamado Arroyo del Cuarto (que incluía un portalón y un torreón octogonal), una necrópolis romana del siglo II a.C. y restos de una industria alfarera, incluyendo lo que todo indicaba que era la tienda del alfarero en cuestión. La abundancia de arcilla en la zona, y la confluencia de dos ríos lo hacían posible. A propósito: el nivel freático de la zona es de un litro y medio por kilómetro y segundo. No es mucho si pensamos que en algunos puntos de la línea de Metro de Madrid es de hasta cinco litros. El agua subterránea que se filtra por las paredes se recoge y se destina para el riego de parques y jardines.

Otra anécdota relatada por Salvo consiste en el motivo por el cual ni los suburbanos ni el actual tren de Cercanías de Málaga han pasado nunca de Fuengirola, cuando sí han existido proyectos para que llegasen hasta Algeciras, pasando por Marbella y Estepona. Al parecer, el sacerdote y posterior Monseñor Rodrigo Bocanegra, responsable de la diócesis marbellí, siendo confesor y consejero de Carmen Polo de Franco, le pidió que el tren nunca llegara a Marbella, para que no la visitara toda la "chusma" procedente de Málaga. Y nos dice que éste llegó a llamar al ferrocarril "lengua del diablo".

Difícilmente podía imaginar al principio de la mañana que iba a estar literalmente debajo de un arroyo (sin mojarme). Y desde luego dudo que pueda volver a andar por una vía de metro con la tranquilidad de que no voy a ser arrollado en el intento. Gracias de nuevo a Metro Málaga por la amable invitación.

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