martes, noviembre 09, 2010

Sáhara a sangre y fuego

Ésta es una de esas cosas tan complejas que la quieres intentar explicar sin necesidad de poner demasiados enlaces, o bien quieres poner los menos posibles. Y te tienes que remontar bastante atrás, hasta 1.975 en este caso. Es aquello que se da en llamar "poner en contexto histórico".

El dictador Francisco Franco está a punto de morir. Nuestro ejército no es gran cosa. Sáhara Occidental es provincia española. El entonces rey de Marruecos, Hassan II, ordena la gran "marcha verde" de población alauí sobre el territorio, repetimos, español, que estaba y está en proceso de descolonización. El ejército español se retira y la población española es evacuada. El antiguo territorio del Sáhara Occidental se lo queda en su mayor parte Marruecos sin tener derecho a ello, y un poco Mauritania y Argelia. Parte del territorio lo controla el Frente Polisario, que emprende guerra contra Marruecos. Hace algunos años dejaron las armas. La ONU ha emitido del orden de 79 resoluciones acerca del Sáhara Occidental, y Marruecos no ha cumplido ninguna. El reino alauí tiene dos grandes aliados en este asunto, Francia y EEUU. Mientras, los sucesivos gobiernos españoles han dejado a la población saharaui a su suerte, cuando España era, como antigua potencia colonizadora del territorio, la responsable de la descolonización y de procurar su proceso de independencia.

Ahora mismo habría dos opciones para el territorio, o el referéndum de independencia o lo que quiere Marruecos, que es anexionarse de forma definitiva el territorio y convertirlo en provincia con un cierto grado de autonomía. La misión de la ONU allí destacada tiene la misión de velar por el proceso, pero no de proteger los derechos humanos de la población. La parte controlada por el Frente Polisario está más hacia el interior, en los campamentos de Tinduf. Marruecos posee el control de la capital administrativa, El Aaiún, y ha emprendido un proceso trampa: ha ido llevando colonos a la zona para que la población civil marroquí supere en número a la autóctona saharaui, en una proporción de 4 a 1 ahora mismo. En buena lógica, si a estos pobladores marroquíes metidos con calzador, se cometiera el error de dejarles votar en un posible referéndum, en vez de sólo a los naturales de allí, el resultado sería favorable a los intereses de Rabat. Marruecos tiene parlamento y partidos, pero no es una democracia. Es una dictadura. El rey es el jefe del estado, del gobierno y del principal partido. Coarta la libertad de expresión. Es un tapón para Al Qaeda, sí, pero no es muy diferente de ellos.

En el Aaiún, la mayoría de puestos de trabajo son, obviamente, para los marroquíes. Los saharauis quedan sin trabajo. De hecho el origen del asentamiento con 7.000 jaimas y 20.000 pobladores, que acaba de ser arrasado por las "fuerzas del orden" marroquíes parte de un grupo de jóvenes saharauis en paro que decide establecerse allí con algunas tiendas de campaña en protesta por su situación laboral y económica. La dimensión de la iniciativa sobrepasó las previsiones de Marruecos, probablemente, y del propio Frente Polisario, que como he dicho no está en el origen del campamento. En éstas, 14 activistas españoles fueron agredidos en la capital de la antigua provincia española.

Periodistas españoles empiezan a informar acerca del asentamiento, sobre todo a raíz de la muerte por disparos de un adolescente saharaui, y es aquí donde Marruecos se empieza a impacientar. Los acontecimientos se suceden a mayor velocidad. Un barco con activistas españoles atracó en El Aaiún y a los españoles se le impidió bajar del mismo. Se retiene y devuelve a tres parlamentarios autonómicos. Tiene lugar el inicio del juicio (otra pantomima, como todo en Marruecos) contra siete activistas saharauis en Casablanca. Dos periodistas españoles son agredidos. El gobierno español da una respuesta nula, la primera de bastantes. Unos días antes, el ministro marroquí de Exteriores, que estaba de visita en Madrid, había cargado contra la prensa española. Las agresiones parecen la respuesta a dichas declaraciones.

Después llega el aniversario de la "marcha verde" y el rey Mohamed VI apela a la "marroquinidad" del territorio de Sáhara Occidental, lo cual no es cierto, Marruecos no tiene en realidad derechos sobre dicho enclave. Después las aerolíneas marroquíes comienzan a cancelar los vuelos de los periodistas españoles que tenían pensado viajar hasta El Aaiún. El bloqueo también se establece por vía terrestre. Nuevamente el gobierno español no hace absolutamente nada. Se impide el desembarco del eurodiputado Willy Meyer, que iba acompañado de dos periodistas. Se roza el incidente diplomático porque agentes de los servicios secretos marroquíes, como relata el propio Meyer, suben al avión, que es territorio español. Por suerte el capitán del aparato cae en la cuenta de ello y los hace bajar.

Finalmente Marruecos asalta y destruye el campamento. Hay detenidos, heridos, muertos, huidos y desaparecidos de mayoritariamente de parte saharaui. Hay severos disturbios entre población civil de ambos bandos en las calles de El Aaiún. La versión saharaui cita varios muertos y centenares de heridos, y la marroquí sólo admite un fallecido de origen saharaui así como cinco de sus efectivos policiales. La desproporción de la fuerza empleada es absoluta y hecha con total impunidad. Por encontrar un precedente próximo, se asemeja al asalto de la llamada "flotilla de la libertad" con destino a Gaza por parte del ejército de Israel. Y resulta que la ONU llama a la conciliación y a la calma porque estaba a punto de celebrarse, y de hecho han podido dar inicio, unas conversaciones entre Marruecos y el Frente Polisario, que cree que el régimen alaui buscaba, en parte, ponerles de los nervios y hacerles saltar de la mesa de negociación. Ni que decir tiene que la UE también se ha desentendido.

Lo que es aún más grave que la postura de la ONU y de la UE, por las implicaciones que nuestro país posee con este territorio, es que el gobierno español, una vez más, haya renegado de su responsabilidad histórica para con el pueblo saharaui, mire para otro lado para no desagradar al rey de Marruecos y no condene la desmedida actuación de la policía marroquí contra el campamento, que ha sido destruido, quemado, borrado de la faz de la tierra. Y la ministra de Asuntos Exteriores del Reino de España sólo dijo que lo lamentaba.

En vez de eso, Trinidad Jiménez, flamante ministra de Asuntos Exteriores, hace un llamamiento a la contención y a la calma tanto a Rabat como al Frente Polisario. ¿Al Frente Polisario, que nada tiene que ver en esto y ni siquiera estaba en relación con la protesta? ¿Equiparar a agresores y agredidos? ¿Pedir calma y contención a los representantes de un grupo humano que acaba de ser atacado con violencia desmedida, con saña, con alevosía? Oigan, yo ya avisé de que Trinidad Jiménez había sido una mala ministra de Sanidad, que recibió su nuevo juguete como regalo por presentarse a las primarias del PSM por encargo del jefe (y perderlas). Va a cumplir tres semanas como ministra de Exteriores y acaba de demostrar su inutilidad para el cargo, su completa sumisión a Marruecos y su desprecio al pueblo saharaui, cuando en una de sus primeras entrevistas bajo el nuevo cargo, a El País, había declarado que "Ha llegado el momento de buscar un acuerdo realista para el Sáhara". Ya lo vemos, ya. Ahora mismo las "fuerzas del orden" marroquíes están efectuando registros casa por casa en El Aaiún para expulsar y detener a activistas saharauis. La prensa española sigue sin poder ir a la zona. Y el gobierno de España, ahí sigue, de Don Tancredo. Espero no haberme dejado nada.

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