miércoles, noviembre 10, 2010

España se baja los pantalones: seguimos para bingo

Ramón Jáuregui, esta mañana sobre la situación en el Sáhara, en la sesión de control (que será porque Trinidad Jiménez aún estaba volviendo de Bolivia, donde no velaba por las relaciones bilaterales sino por las empresariales): "No podemos negar que la admisión en territorio forma parte del núcleo duro de la soberanía de un país", o que Marruecos tiene potestad para bloquear el acceso a El Aaiún porque es su territorio. No lo es. No posee, o no debería poseer, la soberanía sobre el Sáhara. Pero va el gobierno español y reconoce a Marruecos su soberanía sobre el territorio. Suspenso a Jáuregui y a todo el Gobierno. Además Rabat ha autorizado la aplicación de medidas raciales para distinguir a la población residente. Otra frase de Jáuregui: "El Gobierno ha expresado, y hoy lo hago aquí, una profunda preocupación por lo ocurrido y hace un llamamiento a la normalización de la situación en El Aaiún". Pero condena no. Y se fía del compromiso de Marruecos de que van a investigar. Alma de cántaro, ¿cómo va a investigarse Marruecos a sí mismo? Otro ministro que podemos tirar a la basura a las tres semanas. Y la lista de traiciones de España contra el pueblo saharaui es larga, no se crean, pero estos del PSOE están batiendo récords.

Actualización. Un poco tarde, pero es lo que el master que estoy cursando y el sueño acumulado indebidamente me han impuesto en el día de hoy. Fue darse cuenta Jáuregui de la tontería que había dicho y dar un paso atrás, como en la Yenca. Rectificación a pesar de la cual Jáuregui seguía reconociendo al reino marroquí como potencia administradora del Sáhara, pese a que esta condición no es admitida por Naciones Unidas. Fue enterarse Trinidad Jiménez, ahora en Ecuador, de lo que había dicho Jáuregui y enmendarle la plana. Y ha sido peligrar el gasoducto que va de Argelia a Almería atravesando el Sáhara por culpa de lo ocurrido y mandar Zapatero de misión urgente al defenestrado Moratinos con destino Argel para asegurar el proyecto. No por la dependencia energética del mismo, que también, sino porque las empresas responsables deben haber llamado a Moncloa a la par que apretado en los bajos del Presidente del Gobierno, que peligra la cuenta de resultados. Lo de ir para asegurar la celebración adecuada de la cumbre de La Unión por el Mediterráneo suena a excusa barata, por qué no decirlo.

Total, que Trinidad Jiménez corrige a Ramón Jáuregui desde Ecuador y dice que España "constata" pero no "reconoce" el control de Rabat en Sáhara. Si el Gobierno se coordinara, ahora Jiménez no tendría que ir arreglando la gambada de Jáuregui. ¿No decían que los cambios en el gabinete tenían por objetivo comunicar mejor su labor? Pues entre ellos igual se comunican poco, a la vista de lo ocurrido. Jiménez ha aprovechado para desmentir que su homólogo marroquí le hubiera advertido del asalto al campamento. Yo no me la creo pero se lo indico a ustedes para que tengan conocimiento del hecho. Respecto al asalto en sí, la ministra ha declarado: "Lo más fácil hubiera sido hacer una condena inmediata. ¿Y de qué hubiera servido?". Y por sorprendente que parezca, todo indica que su cara seguía en el sitio. Y sus dientes, y su cargo, y su pensión casi vitalicia, también. El periódico Diagonal, una de mis referencias informativas visto cómo está la cosa en las cabeceras habituales, ha podido hablar con una de las observadoras internacionales que estaba en Agdaym Izik cuando las fuerzas marroquíes desalojaron el campamento. Me quedo, para terminar, con una frase del diputado del PP Jorge Moragas: "legalmente y aunque al Gobierno le parezca mentira, España sigue siendo la potencia administradora del Sáhara y así lo dicen Naciones Unidas y la legalidad internacional". España tiene una oportunidad histórica de demostrar su compromiso con personas que en 1975-76 eran españoles de pleno derecho y ¿qué hace el Gobierno? Mirar para otro lado y darle toda la razón a Marruecos. Si es que...

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