miércoles, octubre 20, 2010

Esa no es la reforma que hay que hacer

PP y PSOE, tanto monta, monta tanto, están de acuerdo en una reforma a su gusto de la LOREG, la ley electoral. Nada de cambiar el sistema electoral para garantizar una mayor proporcionalidad, una circunscripción única, lo que sea. De ahí la reclamación a la que me sumé hace unos días en este mismo blog. El resultado de las últimas elecciones generales es un claro ejemplo de la injusticia existente. Resulta que UPyD, que concurrió en toda España, sacó 303.535 votos y una diputada, y que el PNV, que sólo lo hizo en el País Vasco, logró menos votos, 303.246, pero más escaños, hasta un total de seis. CiU sólo presentó listas en Cataluña, y con 774.317 votos obtuvo hasta once diputados. Mientras, Izquierda Unida/ICV sólo consiguió dos representantes con sus 963.040 sufragios.

La Ley D'Hondt y las circunscripciones electorales otorgan una gran ventaja a PP, PSOE y PNV, los únicos partidos que se benefician de ella. El más perjudicado por la ley y las circunscripciones es Izquierda Unida/ICV, que tiene siete veces menos diputados de los que obtendría en un sistema electoral proporcional puro, como nos muestra el cálculo hecho en lainformacion.com.

¿Y para qué van a reformar la ley electoral? Para no dejar a los emigrantes españoles votar en las municipales, para subir en 4.000 euros las donaciones particulares a la financiación de los partidos políticos y para decir a los concejales que podrían ser inhabilitados por pertenecer a una formación ilegalizada por apoyar a ETA, que pueden salvar el asiento si en el plazo de quince días muestran de forma inequívoca una condena al terrorismo. Que claro, perfectamente podrían mentir en esa declaración. Creo que esta última pretensión raya el absurdo. Guarda, según veo, una similitud enorme con la religión católica, en la que ya puedes haber cometido los mayores pecados, que si te confiesas te absuelven y ya tienes el contador a cero, siendo la religión más sencilla del mundo. Pues algo así me parece este acuerdo para los cargos electos de partidos ilegalizados: si te arrepientes ya te dejamos entrar y como si nada.

La injusticia del actual reparto de escaños salió a relucir en la entrevista que le hicieron a Soraya Sáenz de Santamaría en la Cope el lunes. Pedro J. Ramírez le planteó la situación de UPyD y de IU (desde el 04:55) y la portavoz parlamentaria del PP se salió por la tangente, diciendo que nunca ha habido tantos representantes de PSOE y PP en el Congreso, y que son ellos los que garantizan la estabilidad, si llegan a acuerdos entre ambos (es decir, excluyendo a los demás) porque suman el 90% de los votos. Pero no el 90% de los votantes, añadiría yo. Ya Público adelantaba hace unos días que la reforma dejaba inservibles más de dos millones de votos, que quedan sin representación.

Los residentes españoles en Suiza escriben sobre la cuestión de no poder votar en las elecciones municipales. "Los grandes partidos españoles han acordado una reforma de la Ley Electoral que suprime el derecho a voto municipal de la diáspora. Por otra parte, los expatriados tendrán la obligación de solicitar por escrito que se les remita el material de voto, tanto si desean ejercer su derecho por correo o en la ventanilla del consulado. Hasta ahora, este material llegaba de oficio a cada elector, facilitando la participación". Se trata de un escrito muy duro, y coincido con una de las cuestiones de fondo que sucintamente se dejan ver en el mismo: constituye una rebaja de los derechos que estas personas tienen como españoles por el mero hecho de no residir en territorio nacional, justo en un momento en que son muchos los españoles que viven y trabajan en el extranjero, donde han hallado mejores condiciones de vida y trabajo que aquí. Parece más un castigo por irte fuera que otra cosa, o como si fueran menos españoles que el resto.

¿El debate de Presupuestos? No hay caso en tanto en cuanto saldrán adelante con el apoyo de PNV y CC a las cuentas presentadas por el PSOE. Hubiera sido estupendo que aquí la gente se hubiese levantado tanto como en Francia a cuenta de la reforma laboral o la próxima de las pensiones, pero ello no es posible. No es que sólo protestemos desde la silla de nuestra casa a través de Internet, como de forma errónea, o al menos sesgada, muestra Manel Fontdevila en su viñeta de este martes para Público. La respuesta que los sindicatos y partidos de izquierda franceses han logrado para apoyar las huelgas y manifestaciones ha sido mucho mayor que el logrado aquí, ya les hubiera gustado a Méndez y Toxo (supongo) pero no podemos caer en el reduccionismo de una explicación tan simple y burda como esa. ¿Diferencias con Francia? Aquí la posición de los sindicatos está cuestionada, y aparte no representan más que a una pequeña parte de los trabajadores, gozando sin embargo de una importancia mediática inmensa, si comparamos con otros como CSI-CSIF o SATSE, por ejemplo, que deberían salir más en los papeles. Y salir a la calle a comulgar con gente que crees que no te representa en absoluto (me refiero a CCOO y UGT), oiga, pues no. UGT y CCOO han ido a la huelga, pero hay clase obrera fuera de ellos, son el resto de trabajadores no afiliados a estos ni aborregados los que quizá decidieron no secundarla.

Aquí las protestas han sido apoyadas por Izquierda Unida, CGT, CNT o Izquierda Anticapitalista, la primera como he escrito marginada en el reparto de escaños y las demás fuerzas extraparlamentarias y sindicatos minoritarios o que al menos no cuentan para los medios de comunicación habituales. Y encima la paradoja de que las medidas antisociales en España son llevadas adelante por un Gobierno y un partido que se dicen de izquierdas, mientras que en Francia gobierna la derecha. Y es que debe ser mucho más fácil pelear contra la derecha que ser de izquierdas y de repente tener que cambiar el chip y manifestarte contra, muy probablemente, el partido al que has estado votando toda la vida. En Francia las protestas las lideran el sindicato CGT, el partido NPA (anticapitalistas), MJCF (juventudes comunistas), se movilizan los estudiantes, los trabajadores aéreos, los del ferrocarril, los de los puertos, que tienen bloqueada la entrada de los petroleros, han secado las estaciones de servicio... ¿Qué logran o qué lograron aquí CCOO y UGT (+ IU)?

Y resulta que en Francia, que las protestas las lleve esa izquierda, llamémosle, alternativa o cuando menos contestataria, no está sentando muy bien a los periódicos galos representativos de la izquierda parlamentaria tradicional, como es el caso de Libération, mientras que L'Humanité, antiguamente vinculado al partido comunista francés, defiende las protestas. Es algo parecido a lo que vimos aquí el día de la huelga general, siendo Público el único periódico nacional conocido que apoyaba abiertamente la convocatoria. Ya, están Kaos en la Red y Diagonal, pero sus artículos no salen referidos en los informativos matinales.

Volviendo a los Presupuestos y acabando con ello esta entrada, se escandaliza el PP diciendo que nunca antes los partidos nacionalistas habían obtenido tantas prebendas, ni siquiera cuando ellos pactaron con CiU, PNV y la propia CC, argumentando que sus pactos eran públicos y escritos. Los de ahora también lo son, ya que se ha escrito en todas partes qué es lo que obtienen PNV y CC a cambio de su apoyo. El PNV no ha obtenido nada más (y nada menos) que el traspaso definitivo, después de muchos años, de competencias que recoge el Estatuto de Autonomía del País Vasco, que por ello tenían derecho por ley a recibir pero que ningún Gobierno central le había transferido aún, a pesar de que debía de hacerlo. Lo que pasa es que suena fatal que lo logre justo ahora y por apoyar los Presupuestos, pero derecho, tenía. Lo único que me chirría un poco es el cambio de nombre de las tres provincias, claro que éste ya era un hecho en Galicia y Cataluña. Supongo que donde más veremos ese cambio es en los mapas del tiempo. Será cuestión de acostumbrarse.

Las reivindicaciones de CC para las Islas Canarias son también justificadas: compromiso de un nuevo Estatuto y reconocimiento como propias de las aguas interiores del archipiélago, algo que no viene sino a reforzar la condición de españolas de las islas frente a las posibles pretensiones de Marruecos. Recordemos que Canarias lleva años reclamando a la UE un reconocimiento explícito y más ayudas como región ultraperiférica. No creo que sea ningún "paripé" o pretexto, como ha dicho el presidente del PP canario. Pasa lo mismo que con el PNV: la región tenía derecho a estas peticiones pero el momento en que las logran las hace parecer por lo que no son. La primera consecuencia del acuerdo CC-PSOE es que el partido que preside Mariano Rajoy ha decidido abandonar el pacto y por tanto el gobierno de coalición que mantenía con Coalición Canaria.

Otra cosa es que, estando en crisis como estamos, el cambio de titularidad de unas aguas o del nombre de unas provincias deba ser la prioridad de un gobernante serio, que eso nos parezca hasta normal y si no habría otras preocupaciones más graves y urgentes. Eso opina al menos Elvira Lindo en El País. Se llaman prioridades, y parece que las de los políticos no coinciden exactamente con las de los ciudadanos.

Si se quiere, pongamos por caso, reducir la influencia decisiva que en estos momentos tienen los partidos nacionalistas a la hora de conformar mayorías en el Congreso, ello no se logra con una reforma de la LOREG que dé más poder a PP y PSOE, porque ello hurta representatividad a todos los ciudadanos que no votan a estos dos partidos. Una solución sería esa mejora de la proporcionalidad para dotar de más escaños a IU o UPyD, pero a ver quién es el máximo responsable de PP y PSOE, o presidente de Gobierno de uno de estos dos partidos que va y dice: "mirad, voy a proponer una reforma electoral con la que perderemos escaños; eso sí, los nacionalistas perderán capacidad de influencia". Pues lo corren a gorrazos, hasta que venga un verdadero político de estado y se atreva a poner en marcha las reformas que de verdad necesita este país aún a riesgo de saber que ello le puede costar las próximas elecciones. Y es que, como he leído por ahí, nuestros políticos sólo piensan a corto plazo. Lo que vaya a pasar cuando ellos ya no estén, como que les preocupa poco.

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