jueves, junio 30, 2005

Tanto trabajo para nada

De nada ha servido el ascenso del Real Madrid B a Segunda. Los chavales tenían la ilusión de que, al estar en una categoría superior, el primer equipo se fijara en ellos. Como no va a ser así, desbandada. Juanfran, Arbeloa, De la Red, Soldado o Palencia ya se quieren ir porque sienten que, de quedarse encerrados en Segunda, su progresión se frenará. El club demuestra no confiar en ellos, porque ya se está diciendo que se va a fichar gente de fuera. Ya denunció Michel que ante el Conquense sólo jugaron dos madrileños. ¿Mantener el bloque para mantenerse? Estos chicos lo que quieren es jugar en Primera, y si no pueden hacerlo con el Madrid se irán a otra parte y quedarán resentidos de por vida, como Etoo. El preparador físico, Ángel Puebla, dos meses después de ser felicitado por su labor, se entera durante la comida de celebración de que no va a seguir. Es un caso similar a la marcha, el curso pasado, del preparador de porteros Manuel Amieiro, el descubridor de Casillas. Una sangría de buenos profesionales que no parará hasta que alguien no dé con el verdadero cáncer de la cantera blanca, que es un desastre pese a este ascenso. Considero que se trata de Ramón Martínez y, en menor medida, Paco de Gracia y Alberto Giráldez. Martínez, para colmo, vio premiada su labor con un ascenso en el escalafón, y está en él por encima de Sacchi. No sé si Ramón Martínez sigue ahí porque conoce algún secreto inconfesable sobre el club. Sea como fuere, Presidente, échelo. Yo estoy del lado de la cantera. Parece que el club no.

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